Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



27 marzo, 2017

Noche de SILICEs

A estas alturas de las circunstancias me parece que pocos podrán juzgarme mal si me atrevo a decir que los vinos surgidos del proyecto de Carlos, Juan y Fredi se encuentran entre los mejores que se producen en la Ribeira Sacra actualmente (más allá de lucir o no la etiqueta de la DO, que en ocasiones encorseta más que libera, pero ese es otro tema).

No me queda ni un solo vino por probar de todos los que comercializaron hasta la fecha desde el año 2013 cuando salió su primera añada. Y con excepción del SILICE 2013 que en su primer año no me convención mucho (en el segundo estaba mucho mejor) todos me parecieron excelentes. Podría decir que son unos vinazos, pero no quiero que luego me tilden de utilizar terminología más de cátedra futbolera que ligada a la enología.

Este fin de semana repetí el SILICE 2014 que está en un momento fantástico para ser disfrutado, pero escribí sobre él en el blog hace poco tiempo, por lo que hoy quiero extenderme sobre uno de los vinos de Selección Especial que elaboraron en su primer año, el SILICE 301 cosecha 2013 (la única que se comercializó con este nombre, porque en 2014 los vinos de Finca pasaron a llamarse Romeu y Lobeiras. Por cierto si no me equivoco ya están agotados, o en busca y captura los pocos ejemplares que andan sueltos).

El SILICE 301 procede de una única parcela -creo que es Lobeiras, una finca en pendiente casi vertical, extrema y extraordinaria a la vez- y está compuesto mayoritariamente por uva Mencía (70%) y resto de variedades que acompañaban en la parcela, Brancellao (15%) y Garnacha Tintorera (15%). En la Ribeira Sacra, desde siempre se plantaron cepas tintas y blancas conjuntas en las viñas, por lo que tratándose de viñedos tan longevos no me extrañaría que algunas uvas blancas también formen parte del coupage.

Todo el trabajo es en ecológico (cercano a la biodinámica quizá). Para este 301 utilizaron racimos seleccionados a mano, fermentados con raspón y criados 12 meses en barricas muy viejas de 300 litros buscando una oxigenación muy suave y que la madera no interfiera en la expresión del terruño. El proyecto SILICE busca hacer vinos estilo borgoña, que eso vaya por delante. Que no maquille la barrica lo que la tierra, el agua y el sol nos regala. Solo se elaboraron 400 botellas. Graduación 12,5% Vol.




Rojo rubí, de capa media y buena lágrima. Brillante y levemente turbio (no se filtra ni clarifica). En nariz un poco remolón, como es lógico, de recién despertado. Comienza con típicas notas herbáceas de los vinos de Amandi. Hay que dejarlo desperezar. No se apuren… Luego despliega todo lo que tiene dentro. Las notas de hierba fresca y aromáticas siguen presentes, pero aparece fruta roja fina (sobre todo frambuesas), mixturada con notas florales y un fondo mineral increíble. 

En boca entra suave, como pidiendo permiso, pero explota en el paladar. Pura esencia de la Ribeira Sacra. Frescura, frutalidad y mineralidad a partes iguales. Vertiginoso, expresivo, lineal, vertical, atlántico, como prefieran llamarlo. 

Un tinto de gran complejidad, pero para beber por litros sin cansarse. Casi, una obra de arte. Sin el casi, una obra de arte.

Chicos, aplausos! A seguir…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

21 marzo, 2017

Este LUNTA 2014 está BARBAROT 2011

Uno del viejo mundo y otro del nuevo… A veces lo hago, comparo. No me gusta alejarme durante mucho tiempo de los vinos de mi tierra patria. Creo que es necesario no perder de vista los infinitos estilos diferentes que podemos encontrarnos en el mundo del vino, por lo que si es posible les recomiendo que intenten probar etiquetas y elaboraciones de uno y otro lado para que el paladar detecte el monomorfismo vinícola que siempre amenaza con volverse a instalar.

Recuerdo que cuando llegué desde Argentina a España me no me costó mucho acostumbrarme al nuevo “gusto” del vino que me recibió, porque la moda que había impuesto Parker con sus altas puntuaciones hace algunos años, globalizando el sabor del vino y haciendo perder el rasgo del terruño, habían calado profundo en los bodegueros de todo el planeta. Actualmente parece que la cosa está cambiando, por suerte.

Así que cada tanto viajo por el mundo a través de una copa de vino, para seguir aprendiendo, entrenando, comparando y estando atento, por las dudas.

Del Viejo Mundo

Del proyecto de Bárbara Palacios, que además de portar apellido de historia en esto de la vitivinicultura Ibérica, tiene fondo para meterle Merlot a un Tempranillo de Rioja y quedarse tan tranquila. El Merlot se acepta en esta DO cuando el viñedo es experimental y no supere el 15% del vino. Tengo que reconocer que este tinto está logradísimo, aunque quizá cometí el error de que me pudo la ansiedad, y lo destapé muy pronto.




De viñedos de la familia, una uva de gran calidad que surge de terrenos arcilloso-calcáreos y un estilo que se aleja bastante del Rioja clásico, encuentro en este vino mucho de lo que me gusta de un tinto con base Tempranillo, pero con ese plus diferenciado que le otorga la cepa bordelesa. Insisto que va a crecer, y mucho más, pero ya está para disfrutar porque el Merlot le da ese aporte de elegancia, delicadeza en aromas y frescura en boca que en ocasiones suele perderse en estos productos pensados para beberse a largo plazo.

Creo que se hicieron poco más de mil y pico de botellas. No sé si llegan a las dos mil. No volvió a elaborarse este Barbarot hasta la cosecha del 2014, que creo que saldrá en un tiempito a la venta, así que estén atentos. Mientras tanto mi consejo es que busquen este 2011, si es que aún queda alguno disponible, y lo guarden un poquito más, si no son tan ansiosos como yo.

Mi amigo Rafa, en las delicias del 69 creo que aún dispone de alguna botella. No es barato, sobre los 20 €, pero creo que es de esos vinos que vale la pena probar y disfrutar.

Del Nuevo Mundo

Este vino procede de viñas casi centenarias localizadas 
a 900 msnm mirando las sierras de Lulunta en Luján de Cuyo (antaño dueño de los mejores Malbec de Mendoza, ahora quizá en la teoría desplazados por terruños más altos y complejos del Valle de Uco).




De estas cepas se seleccionan las uvas de Malbec más livianas y con más expresión frutal. Se crían un 65% en barrica y el resto en tanques de inoxidable, justamente buscando ese punto de verticalidad y juventud que separa esta etiqueta de sus hermanos mayores. 

Hay notas de crianza y cierto peso en boca, pero que se ensamblan perfectamente con las notas florales, frutales y de frescura que se busca con esta línea de base tan bien lograda. 

Si van a venir para el viejo mundo y están en el aeropuerto de Buenos Aires haciendo tiempo para que salga el vuelo, y por más que la maleta venga cargada de botellas pero aun así quieren traer algo en la mano, creo que no hay mejor alternativa para elegir en el free shop que este LUNTA de Roberto de la Mota, por precio y calidad. Si no recuerdo mal, debe andar por los 16 US aprox. Los pago una y mil veces, porque es un Malbecazo!

De todas las veces que probé los vinos de MENDEL WINES, siempre me quedé con la misma impresión y reflexión. Están todos muuuy buenos, pero el LUNTA por RPC es definitivamente extraordinario.

Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

13 marzo, 2017

4 Monos A mi manera.

Dos trabajos diferentes y el blog. Como es lógico, los dos primeros me dan de comer (y beber), mientras que el otro me da dolores de cabeza porque siento que estoy en deuda con alguien si no escribo –no tengo claro con quién es la deuda, pero con alguien es-.

Así que ante la disyuntiva de dejar o seguir, el tema pasa por escribir “obligado” y mal, o escribir solo cuándo puedo disponer de media hora, como hoy, e igualmente escribir mal pero con más tiempo. En cualquiera de los dos casos la ecuación arroja el mismo resultado, así que menos quejas y más acción. Vamos al lío.

Fin de semana, como siempre viernes y sábado por la noche mi momento vino. Esta vez seleccioné dos etiquetas que tenía ganas de probar desde hace un tiempo.

VIERNES

Pintó una cenita a base de una picada sencilla con jamó serrano y queso manchego (exquisitos por cierto) y una buena pizza casera con tomates secos y Brie. Estos sustentos pedían, al menos me lo pedía a mí, la compañía de un tinto de poco grado y cierta frescura. Elegí el 4 Monos Cariñena 2014, que supuse que sería de ese estilo. No falló.





100% Cariñena de Madrid. Uvas de viñas de 30 años procedentes del paraje Arroyo Tórtolas ubicado en la localidad de Cadalso de los Vidrios conducidas en vaso y plantadas sobre suelo arenoso en superficie con granito meteorizado a una altura de 700 msnm.

Maceración en frío con racimo entero. Fermentación alcohólica con levaduras autóctonas con el 100% de raspón durante 40 días. Crianza de 14 meses en barrica de roble francés de 300 litros. Alcohol, 12,5% vol. (cada día me gustan más los vinos de bajo grado). Solo se elaboraron 400 botellas.

Rojo picota con ribetes rubí. Buena lágrima aunque no es su fuerte y no importa tampoco. Nariz fresca, limpia, profunda, con fruta roja pequeña, destacando su fondo balsámico y mineral (grafito, piedras). Boca lineal, vertical, fresca, con frutos negros y rasgos muy minerales y levemente balsámicos. Seco, final amargoso, rico. 

Un vino diferente. Lo que esperaba de él. Me encantó! 

Precio aproximado 18€. No es barato, pero los volvería a invertir sin dudarlo. Tengo que probar más cosas de este proyecto de 4 Monos Viticultores.

SÁBADO

Cayó un asado. Nunca falta en mi fin de semana, salvo catástrofe, carne a la parrilla. El gen Argentino me puede allá donde vaya. Tenía algo de grasa la carne, por eso quería algo con cuerpo y tanicidad pero con frescura y frutalidad. Me fui al crianza oxidativa de Benjamín Romeo, de Bodegas Contador. A MI MANERA (2016).

Digamos que es un pequeño capricho de Benjamín. Un tinto 100% Tempranillo que elabora a su manera con uva procede de varias fincas pequeñas situadas en el municipio de San Vicente de la Sonsierra, sobre suelos pobres, en su mayoría arcillo-calcáreos y aluviales, de escasa producción. 




Se vinifica en grandes tinos troncocónicos de 10.000 lts. de capacidad. La uva macera en frío durante 3 días antes de arrancar la fermentación, que se produce durante 7 días a una temperatura controlada que ronda los 24ºC.

El resultado es un tinto de color picota profundo, brillante, limpio y glicérico. Intensas notas de flores en nariz, fruta como las ciruelas rojas maduras por doquier y un fondo láctico delicado cierra su paleta aromática. En boca es jugoso, expresivo, con mucha frescura y pura fruta de principio a fin, tiene taninos rugosos pero no pierde elegancia. Hasta muestra cierta complejidad con un final algo especiado y mineral.

Me pareció un crianza oxidativa exquisito. Para beber por litros. Su precio sugerido es de 13,50€. Un poco más caro que otros de su estilo y que también están muy bien. El coste diferencial entiendo que es por su hacedor y la calidad del producto que utiliza.

Vale lo que cuesta. Otro vino que volvería a comprar sin dudarlo.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Más de 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

16 febrero, 2017

Mencía, #QueSeCepa

Bancales sobre el río Sil. Mencía
Ya ven, la nueva movida de Argentina Wine Bloggers (AWB) se llama #QueSeCepa. El asunto funciona así. Cada uno de los blogs que formamos parte de AWB seleccionó una variedad de uva diferente, tinta o blanca según gustos, y a su manera y con su estilo redactó una nota sobre ella. Durante todo este tiempo se irá publicando cada cepa, siguiendo un calendario prestablecido. Me parece una muy buena manera de dar a conocer la enorme paleta varietal de la vitis vinífera a lo largo y ancho del mapa vitivinícola mundial y, además, de fomentar la diversidad de opciones que tenemos a la hora de elegir un vino. “No solo de Malbec vive el hombre”

Nosotros vivimos en Galicia, y desde aquí la elección nos fue sencilla. Sin lugar a dudas, desde la época de los romanos quizá, la reina tinta del noroeste español es la uva Mencía. Si bien, hasta no hace mucho tiempo atrás fue una cepa poco valorada (como tantas otras), actualmente es dueña y señora de la mayor parte de los grandes vinos que han puesto a esta región de península ibérica en la mira de los mejores enólogos del mundo. Incluso hasta hay quien considera que la Mencía sería una de las cepas españolas que habría que llevar a otro planeta si el mundo se acabase. ¿Qué les parece?

Su origen no está muy claro. Algunos lo asocian genéticamente a la Cabernet Franc porque comparte ciertas características organolépticas con este cepaje francés (eso actualmente está descartado), otros dicen que es autóctona de esta zona y están quienes sostienen que fueron los romanos quienes la introdujeron. El debate sigue abierto.

Pero lo cierto es que se tiene registro de ella (por escrito al menos) desde la época postfiloxérica. No obstante, Plinio ya escribió sobre los grandes caldos tintos que salían desde aquí por la Vía Romana de camino al gran Imperio, y estoy casi seguro que la Mencía ya era parte de aquellos brebajes.

Su momento más “dulce” lo tuvo quizá en la época medieval con los grandes monasterios, cuyos monjes cultivaban la vid para comer y beber de sus frutos. Hasta hoy, y desde siempre, a la par del Camino de Santiago, esta uva sació el hambre y la sed del peregrino en su andar hacia el apóstol. Solo hay que hacer el camino para comprobar la belleza de los viñedos y el exquisito sabor de la uva que nos acompaña al atravesar esta región.

Se dice que es una uva de montaña, le gustan los relieves complejos y los climas cambiantes. Es una cepa tan flexible que se desarrolla tanto en bancales y pendientes interminables como los de la Ribeira Sacra o Valdeorras, como en los relieves más suaves como los del Bierzo, con un estilo más declaradamente francés. Se adapta al alto y al bajo. Tan bajo que convive junto al río, desde donde hay que llegarse con barcas para vendimiarla. 

Ribeira Sacra. Río Miño. Bancales donde reina la Mencia


Definir un estilo de vino para la uva Mencía, hoy se me antoja imposible. Sus productos son tan variados como la geografía de los lugares donde se la cultiva.

Se amolda bien tanto a la elaboración de vinos jóvenes, sin crianza y bajo alcohol (12 o 12,5 % Vol), como a la producción de vinos de mayor tanicidad y grado alcohólico (14 a 14,5 % Vol), capaces de soportar largas crianzas. En general, y lo digo con conocimiento de causa, es una uva que tiene una evolución magnífica en botella. Si bien de acidez no va mal, quizá sea su punto más flojo a la hora de elaborar un vino con esta cepa. Cuando la uva madura mucho, se queda un poco corta de acidez. Por eso como cuando se la utiliza como varietal puro (suele usarse acompañada de otras variedades autóctonas), buscando hacer vinos de guarda, la experiencia del viticultor a la hora de la vendimia es fundamental para obtener un gran producto.

Ya ven, en cuanto a estilos de vinos posibles con Mencía, podemos ir de los ligeros, expresivos, vibrantes, cargados de fruta roja pequeña, hierba fresca y notas balsámicas como pueden ser los vinos de año de la Ribeira Sacra - de los cuales me declaro incondicionalmente enamorado- a algunos Bierzo de crianza, con años de estiba en botella, donde la uva adquiere una complejidad extraordinaria.

Si tuviese que recomendar todos los vinos elaborados con uva Mencía que me gustan, sin dudas haría una lista que podría resultar interminable y aburrida para el lector. Además creo que sería injusto con un montón de vinos que dejaría fuera si hago una lista acotada, así que mi propuesta es más sencilla...

Viñedos de Mencía centenarios. El Bierzo 


Hagan lo siguiente: 

Busquen un par de etiquetas elaboradas con Mencía en la DO que sea, Bierzo, Ribeira Sacra, Valdeorras o Monterrei. Si es de dos DO diferentes mejor.

Inviten a unos buenos amigos y preparen una rica cena, de ser posible con carne de vaca a las brasas. Descorchen la primera botella, de entrada un tinto fresco, expresivo, pura fruta y mineralidad como lo son la mayoría de los vinos del año por esta región. Sírvanse una copa y repartan con los comensales…. Siéntense cómodos cerquita de la parrilla y mientras se hace el asado disfruten una picadita con olivas verdes y queso suave. Hablen de las cosas lindas de la vida y cada tanto arrimen alguna brasita caliente a la parrilla para que la carne se haga despacito. Cuando esté terminada, sirvan la cena y cierren la noche con la potencia y exquisita complejidad de un crianza con varios años de estiba (aquí buscaría uno del Bierzo). Disfruten y al llegar el final de la noche, comprobarán que no han arreglado el mundo, pero estoy seguro que habrán encontrado la respuesta al por qué nos gusta tanto el vino.

#QueSeCepa, Mencía.

Imagen histórica de la vendimia en barcas sobre el río Miño


Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

15 enero, 2017

Bastardo

Tiempos convulsos, de prisas y visitas que me impiden dedicar al blog siquiera un minuto. Pasaron las fiestas de navidad y año nuevo. Cayeron, como no podía ser de otra manera, algunos tintos y otros blancos. Nada reseñable, buenos vinos y punto. Pero en Reyes, a pesar de mis 44 pirulos aún me caen regalos. Se nota que Baltazar anda bien de pasta y se acuerda del pastito y el agua que le dejaba en la ventana, en Argentina, cuando era un niño.

Sabedores que soy amante del vino, los magos me dejaron en la puerta de casa un BASTARDO 2014 de Conceito. Tinto 100% uva Bastarda o Merenzao como se le llama en algunos lugares de Galicia. La cepa más parecida a la Pinot Noir que he bebido en mi vida. Este tinto viene de la región del Douro, en Portugal y está elaborado por Rita Ferreira (una joven enóloga que a pesar de su corta edad ha pateado el mundo del vino de arriba a abajo). Las uvas de cultivo ecológico de este Bastardo vienen de Quinta da Veiga una finca de 5 has ubicada en la parte alta en el Vale da Teja.

100% Bastarda (antes muy extendida en Portugal y luego denostada debido al escaso color que daban sus jugos) sin despalillar y pisada en lagares de granito. Luego se somete a una crianza de unos 10 meses en barricas francesas muy usadas. Leí por ahí que Rita dijo sobre este vino algo así como… “ponemos las uvas con el raspón en el lagar y las pisamos, el resto simplemente sucede…”



El resultado es fantástico. Un vino que se muestra en copa de color rojo teja muy suave, algo amarronado, de capa muy baja pero brillante y de lágrimas densas. De nariz espléndida, donde afloran diferentes aromas en la medida que el aire y el tiempo hacen su trabajo. Siempre susurros… primero frutos rojos frescos, luego más maduros y negros, mentolados y especiados… siempre, de principio a fin, la mineralidad limpia y profunda de los suelos pizarrosos de la región. La madera se intuye, suave al fondo, casi imperceptible, pero crucial en el resultado final. En boca completa todo lo anterior, es franco con lo anticipado. Suave desliz por el paladar, fresco, expresivo, de taninos pulidos y levemente dulces. Para beber por litros…

Su precio es de 21 € aproximadamente. No es para todos los días y bolsillos, pero vale lo que piden por él. Si lo comparamos con los Merenzao que andan por Galicia, hasta diría que es barato. 

Un vino para darse un capricho y terminar la botella filosofando de la vida y preguntarse si los Reyes Magos realmente existen.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

05 diciembre, 2016

La insurrección de LA PERDIDA

Nacho es un amigo. Hace vinos naturales sin ningún tipo de aditivos químicos ni en viñedo ni en bodega, trabaja la tierra de forma orgánica y sus vinos son el resultado solo de uva fermentada en barro y criadas en barricas muy viejas durante el tiempo que ellas demanden. Una ideología que va en contra de las grandes producciones en serie que han dominado la industria del vino durante mucho tiempo. Desde que nos conocemos (no hace tanto, es verdad) pruebo cada uno de sus vinos. Me pregunta y le doy mi opinión. Intento ser lo más objetivo posible dentro de lo que puedo. No es fácil serlo, porque su estilo y filosofía de elaboración me encantan, por lo que antes de probarlos ya sé que me van a gustar. Pero además porque la amistad en estos casos influye siempre a la hora de la valoración.

Convengamos que a mí, en lo personal, no me preocupa. Pero esta vez quise y quiero ser más justo a la hora de la valoración. Así que para disminuir el condicionamiento fuimos 6 personas los que nos juntamos a probar el PROSCRITO, una de sus nuevas etiquetas.

Tengo que decir también que de todos los que estábamos, 4 de ellos ni sabían quién es Nacho ni qué vinos hace. La opinión fue unánime. Así que me voy a explayar sin remilgos…

Un par de huevos y mucha confianza en lo que haces tienes que tener para sacar a la venta un clarete, natural, y encima con la vilipendiada Palomino como actor principal del brebaje. Sí señor! Transcribo la contraetiqueta del PROSCRITO, a mi juicio retrato perfecto de su irreverencia al sistema y de la rebelión de los menos considerados de este mundo del vino a veces demasiado cínico. Lean y luego sigo:

“Proscrito, nació de la unión de dos uvas malditas. Palomino (95%) y Garnacha Tintorera (5%). La parcela de Campo Santo, en el núcleo de Larouco, representa claramente lo que fue la realidad vitivinícola de un territorio, que la administración se empeñó en hacer progresar a base de eliminar plantaciones de cepas centenarias, pero de variedades “poco comerciales” para sustituirlas por mares de alambre que sustentan a los monocultivos de Godello y Mencía. Proscrito quiere representar un corte de manga de los que pensamos diferente. Palomino y Tintorera fermentadas juntas, como juntas conviven desde hace décadas en la viña, en barricas usadas de 225 litros de roble francés sin adición de sulfuroso. Fermentado con sus propias levaduras y sin realizar filtración ni clarificación”


Las notas de cata son lo de menos en este texto. Este clarete es una ráfaga de aire fresco en un ambiente tan cargado. Puro vino, pura uva, terruño y sinceridad en partes iguales. Color rojo rubí brillante de capa baja. Limpio, glicérico. Notas de hollejos, junto a las ya clásicas terrosas (minerales), y de principio a fin frutos rojos nítidos, cristalinos y expresivos. En boca es franco con la nariz, explota su sabor en el paladar. De paso fluido, con mucha frescura pero con una fuerza frutal y mineralidad encantadora. 

Son solo 290 botellas. Buscadlas ya mismo!


A veces las revoluciones no solo las hacen los viticultores. En ocasiones quienes se revelan al tiempo y el clima, quienes se oponen a lo que está mandado, son las propias uvas. Este es el caso de O POULO. FILLO DA PEDRA, producto de Garnachas Tintoreras que se resistieron a una arrasadora pedrada que cayó del cielo y arruinó la práctica totalidad del viñedo en el año 2015. Las que quedaron, maduraron con menos grado pero con todo su genio. Se hicieron vino siguiendo los conceptos de su hacedor. Naturaleza en estado puro. 






Rojo sangre de capa alta, brillante y limpio. Piernas marcadas, de esas que seducen en su lento regreso y anuncian algo bueno. De entrada huele maravillosamente a flores, azahar, jazmines, rosas. Luego con aire aparecen rasgos minerales (terrosos que nunca faltan en los vinos naturales), notas de fermento suave y fondo balsámico. Boca franca, amplia, sabe a flores y frutas negras mixturadas con hierbas frescas. Muy buena acidez que soporta los taninos aún bastante rugosos pero que le dan carácter y autenticidad a esas uvas que sobrevivieron al tiempo. El regusto es férrico, no sé si es un descriptor válido, pero me recuerda a ese sabor dulzón y metálico que tiene la sangre fresca. Lo asocio, y me gusta hacerlo, a la mineralidad del terruño de O Poulo. 

Pide carne a gritos. Como buen argentino que soy, le metería un asado con achuras incluidas. Está bueno y estará mejor porque creo que aún le queda botella para redondearse. Puro vino, sin vueltas, para volver a las raíces…

400 botellas dieron estas uvas. No las dejen escapar porque será muy grande!


Buena vida y buenos vinos,

Salutes. Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor de consumo responsable

24 noviembre, 2016

#AWB Presenta, Laura Lorenzo

A pesar de la distancia, y el cada vez más alejado sentido de pertenencia, somos y seguiremos siendo parte de Argentina Wine Bloggers (AWB). Al igual que otros compañeros, nuestros blogs nacieron en Argentina pero hoy están más lejos, no obstante intentamos ayudar a la diversidad del grupo y eso siempre enriquece. 

En esta actividad, donde cada bloguero entrevistaba a un enólogo, de preferencia joven o de la nueva escuela, de los que destacan últimamente por elaborar productos diferentes, o arriesgados o con cepas escasas, o por todos los etcéteras que quieran sumar. 

Nosotros desde España (en concreto desde Galicia) queremos presentar a una enóloga, que aunque joven ya lleva bastantes batallas libradas en esto de hacer vino (y del bueno). Alguien que desde hace muy poquito decidió lanzarse con su proyecto personal (Da Terra Viticultores) y que pude conocer de cerca y me encantó no hace mucho tiempo atrás en un evento maravilloso que se realiza en TUI (provincia de Pontevedra, Galicia) y que se llama A EMOCION DOS VIÑOS. Allí pude probar casi todos los vinos de Da Terra Viticultores, y cada uno me pareció mejor que otro. No solo lo pienso yo, sino la gente porque conseguir los de la cosecha anterior, hoy es prácticamente imposible porque están todos agotados. Por algo será, digo.

Luego de la vendimia del 2016, y aún con la resaca del duro trabajo que demandan las viñas donde trabaja en plena montaña y algunas sobre pendientes de vértigo, amablemente nos respondió esta entrevista que nos permitirá conocer más de cerca una enóloga que está dando mucho que hablar en esto de hacer buen vino y del respeto por la naturaleza. 







Ella habla gallego, por lo que las respuestas están en gallego. En algunas, debajo está nuestra traducción sobre todo por si algunos lectores en Argentina (o de donde sea) no lo entienden.


Sepan más de Laura...


1- Nombre

Laura Lorenzo Dominguez

2- Edad

34 anos

3- Lugar de Origen

Allariz, Ourense

4- Bodega en la que trabaja o ha trabajado

Durante 8 anos en Dominino do Bibei 2004-2012

Experiencias de vendima en Adega Cachín Ribeira Sacra, no 2003. En Achaval Ferrer Argentina en 2006 e en The sadie Family en South África no 2008.

5- Cómo es su acercamiento a la enología

Dende moi nova, xa me interesei polo viño, tiña uns 16 anos, cuando me comecei a interesar por esta cultura.

Desde muy joven, ya me interesé por el vino, tenía unos 16 años cuando comencé a interesarme por esta cultura.

6- Dónde se ha formado

Na granxa en Ponteareas.

7- Su filosofía a la hora de elaborar un vino

Respeto polo orixe e pola natureza

8- El mejor vino que elaboró

Creo que ainda non o elaborei


Creo que aún no le he elaborado
9- Un vino que le guste, o un vino que se venda

Un viño que me guste.

Gustanme moitos, valoro a honestidade e a naturalidade

10- El vino que le gustaría hacer

Gustame facer todos, non teño preferidos.

11- El mejor vino del mundo

O que se comparte e se disfruta

12- La mejor cepa del mundo

Non existe, cada unha no seu lugar, ten moito que dicir. “O mellor” e un termo absoluto, e na vida, todo é relativo.

No existe, cada una en su lugar tiene mucho que decir. “Lo mejor” es un término absoluto, en la vida todo es relativo.


13- Cómo ve a futuro el mundo vino

O futuro vexoo con ilusión, porqué moito temos por facer, e iso motiva e ilusiona.

Al futuro lo veo con ilusión, porque tenemos mucho aún por hacer, y eso motiva e ilusiona.

14- Se imagina un mundo sin vino

Non seria o mesmo mundo que coñecemos, non me inmaxino ese mundo


Moitas grazas Laura,

Boa vida e bos viños,

Salutes, Rumbovino

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor de consumo moderado y responsable 

19 noviembre, 2016

SILIUS GAR 2014, de Atrium Vitis

Es un deleite encontrarse con productos que te hacen disfrutar y logran, por ejemplo, que una cena de sábado en pareja se convierta en un momento aún más especial que antes de destapar la botella. Para eso bebo vinos, para pasar, compartir y disfrutar de buenos momentos. Escribir, con etiquetas así, se me hace fácil.

Los chicos de Atrium Vitis, aunque casi nuevos en este mundillo del vino, desde el principio tuvieron muy claro lo que querían hacer. Y cada vez lo hacen mejor. Brindar a los consumidores productos sin maquillaje y que sean fieles al terruño de donde provienen sus uvas, en Quiroga. Algunos de sus mejores vinos, por cuestiones que ya no pretendo discutir aquí, están fuera de la DO (Ribeira Sacra). Hace un tiempo me maravilló un blanco descartado por el consejo regulador por Velado Oxidado y Sucio, y escribí sobre él. Su Mencía con toques de Bracellao en la cosecha del 2014 me pareció grandioso y también escribí sobre él. Dos de dos, 
eso no me suele pasar con muchas bodegas .

Por esa misma fecha, cuando conocí este proyecto gracias a mi amigo Rafa, me hice con una botella de otra de sus etiquetas fuera de DO, SILIUS Gar 2014. No está permitido poner el nombre de las cepas con la que está elaborado el vino en la etiqueta cuando estás fuera de sistema (aun no entiendo esas tonterías). Lo supuse, pero por las dudas lo confirmé. Una Garnacha 100 % de viñas de más de 60 años de su Finca Caspedro.

No dudaron en utilizar la buena uva de estas cepas viejas en la cosecha del 2014 y hacer un producto diferenciado, fiel a su filosofía, y pura garnacha. Siempre de manera artesanal, como hacen todo, lo fermentaron en toneles usados y luego se afinó durante 14 meses entre toneles y botella.

Esta cepa es una uva que no se anda con sutilezas de ningún tipo, por eso hay que saber trabajarla y domarla para elaborarla sola y ser capaces de ponerla en una botella y venderla. Y la verdad es que el resultado no podría haber sido mejor. 



 En copa muestra un intenso color rojo picota, con reflejos rubí en los bordes. Brillante y limpio con buena lágrima. Luego necesita aire…, no se apuren a beberlo. Las cosas buenas se hacen esperar, así que ya saben… decanten y en una media hora siéntense a disfrutar.

Su nariz, pura delicadeza y fragilidad, resulta sumamente atractiva. Notas de miel, tinta china, rasgos minerales y algo de fruta dulce suave. En boca muestra otra faceta, más gamberra. Entrada filosa, fresca, directa, para luego explotar con mucha fruta negra y dejos minerales. Cierra con un final de boca levemente dulce exquisito. Una sorpresa en cada una de sus facetas. Sedoso, redondo, equilibrado y con mucha vida por delante… 

Una garnacha nada al uso, diferente, que me dejó encantado. Lástima que la botella duró poco y ya no me quedan más…

No recuerdo su precio. Pero no creo que queden botellas porque la producción fue escasa y el resultado fantástico.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.
 

06 noviembre, 2016

Casar de Burbia 2009, La Joya de la semana

Hace más de 7 años, un frío sábado por la mañana de invierno, nos recibía Isidro en su bodega Casar de Burbia en Carracedelo, León, corazón de la DO Bierzo. Recuerdo que esa fue nuestra primera “cata de valientes”, a pelo, directo de barrica, vinos sin maquillar ni filtrar ni estabilizados en botella… Probamos unas 20 barricas diferentes, de todos sus vinos… Experiencia fantástica que nunca terminaré de agradecer como debe ser.

Casar de Burbia elabora vinos para beber y disfrutar. Expresan la Mencía soleada y madura de esta zona como pocos. La crianza en madera está presente, siempre, en todos sus tintos, desde sus gamas más bajas. Pero con esto de las modas actuales, hay quienes critican ese exceso de madera. Hasta he discutido con algún bloguero en alguna ocasión por su desmesurada crítica hacia la bodega por el uso del roble nuevo en sus vinos.

En lo personal prefiero que la madera no se note tanto, pero la acepto y disfruto cuando está bien usada. Ya lo dije antes, Isidro hace vinos para beber, pero para vivir y permanecer. Busca un estilo francés, donde el producto gane con los años, que no sean de carreras cortas, vinos que no decaigan sino al contrario, que crezca sin parar. Todos sus tintos son y se portan así. Esa uva Mencía castigada por el justiciero sol del Bierzo madura tanto y tan sanamente que necesita roble para domarse y expresarse. No imagino esa uva (en ese lugar y con esas condiciones) expresando un carácter de vino atlántico. Por eso creo que Casar de Burbia logra lo que busca, vinos que gusten en el corto plazo, pero que maravillen con los años, y a mi humilde modo de ver, lo logra sobradamente.

Esta introducción era necesaria para poner en contexto la joya de la semana. Este CASAR DE BURBIA 2009 que compré en la vinoteca de mi amigo Rafa. Como conozco a Isidro y los vinos que hace y busca hacer, sabía que a pesar de ser la gama más baja de la bodega, ese tinto 100% envejecido unos 8 meses en barricas de roble tendría que estar tremendo… Ni siquiera fue una apuesta arriesgada, a esos vinos los elijo con los ojos cerrados. Obviamente no falló, y aunque algunos piensen que me paso con los adjetivos, digo que está soberbio, magnífico y me quedo tan ancho.




Los años le han sentado a las mil maravillas. En copa aún muestra un color rojo picota, con leves destellos rubí en los bordes. Limpio y brillante con gruesas y espesas lágrimas. Nariz intensa y muy compleja. Mixtura de frutos rojos maduros, mermeladas, especias (quizá clavo y pimienta negra), suaves mentolados, notas lácticas, humo y suaves destellos de vainilla. La boca está igual de buena. Limó todas sus aristas, suave y aterciopelado. Muy franco con lo que ofrece en su fase olfativa y con una vivacidad y frescura que le aporta esa acidez de la fruta madura que hacen que se pueda beber por litros. Final levemente dulzón de una madera que hizo su trabajo con los años y no le quitó ni un ápice a una fruta sostenida y perfectamente expresada. 
No le encontré ni un solo fallo. 

No sé cuántas botellas le quedarán a Rafa de este vino, pero me tendré que hacer con unas cuantas, porque por 10 € que es su valor (el de su tienda al menos) es un regalo que no voy, ni nadie debiera, dejar pasar. RPC Excelente ++++

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

30 octubre, 2016

MANDA HUEVOS

Norrel Robertson (El escocés Volante) nos tiene acostumbrados a los buenos vinos. Pero nunca sus productos son de los sencillos y facilones. Es de los tipos que constantemente apuestan fuerte en todo lo que ofrecen al público y nunca a nadie dejan indiferente. Pero siempre dan la talla y en general lo que entregan sus vinos es mucho más que lo que pide a cambio por ellos.

Esta vez viene con una nueva apuesta, MANDA HUEVOS, revolucionaria en todo sentido. Desde su concepción (vinos de parcela) a su concreción y puesta en escena. Nombre atrevido y etiqueta desenfadada. En este caso, el tinto añada 2014 - porque también hay un blanco- lo elabora con mezcla de cepas varias, tintas en su mayoría y alguna blanca también. El origen son dos parcelas de viñedos con el mismo nombre (Caña Andrea). Uno plantado en 1908 con un potpurrí de variedades donde el 85% es Garnacha Tinta Fina y el resto mezcla de Bobal, Moristel y Garnacha Blanca. La otra parte más baja de la parcela, fue plantada en el año 1970 y tiene 100% Garnacha Tinta Fina.

Fermentación en tinas abiertas, casi sin intervención, solo bazuqueos. Levaduras indígenas y fermentación espontánea. Para su crianza, pasa 10 meses sobre sus lías dentro de Huevos de Concreto de 900 litros.

El resultado es puro viñedo y uva. Un capricho personal que se dio el gusto de hacer y que algunos tendrán el placer de degustar – la producción no es muy grande-. No es para todos los públicos, claro está. Pero ninguno de sus vinos es para todos los públicos.





Rojo rubí, brillante de capa media baja. Nariz espléndida, profundamente mineral (tiza, humo de pólvora), aromas de flores y frutos negros. Al rato de abierto sorprende con notas de pimiento morrón y un exquisito fondo cítrico como de pomelo. Boca de ataque intenso, explosivo, con mucha frescura y verticalidad, franco en todo su recorrido y aparecen notas de especias que no encontré en nariz. Aún está un poquito duro, apenas, pero a pesar de su juventud ya está totalmente disfrutable. Pero el premio, para los que tengan paciencia, es que en unos años será una joya.

Como decía más arriba, es puro terruño. Un vino para no dejar pasar, tanto los amantes de los vinos a contracorriente (como en mi caso), como para los menos arriesgados, porque existe otro mundo, en el del vino, al que creo deben comenzar a asomarse.

Su precio sugerido es de 20 €. Para mí un dinero muy bien invertido, tanto por propuesta como por resultado. Entenderé también a quien me diga que le parece caro. Aquí, como dijo el Nano Serrat, cada loco con su tema. Ya me cuentan.

Buena vida y buenos vinos,

Salute. Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

16 octubre, 2016

JUST B 2015

A contracorriente de lo que está mandado, todo aquel que sigue este blog sabrá que no soy amante de los albariños del año, mucho menos si vienen del Valle del Salnés. Estos blancos me gustan cuando se doman un poco, cuando su acidez (en ocasiones demasiado elevada, en unas regiones más que en otras) se modela un poco, pero sus matices salinos y frutales no han cedido un ápice, logrando una armonía gloriosa. En conjunto a los años de su cosecha (tres, cuatro o cinco incluso), estos albariños están maravillosos. 

No obstante, ocurre que en algunos casos están perfectos para ser bebidos casi inmediatamente, y esos me gustan mucho más aún porque no me obligan a guardarlos para poder disfrutarlos plenamente, por lo que mis ansias por descorcharlos enseguida encuentran buena fortuna.

Y aunque esto no suele ser algo que suceda con tanta frecuencia, al menos en los Rías Baixas de altas gamas, eso me pasó con este JUST B del 2015. Primera añada del proyecto personal de Belén Varela, elaborado exclusivamente con uvas 100% albariño procedentes de viñedos 
que besan la mar en el Val del Salnés dispuestos sobre el característico suelo granítico que caracteriza esta región.
 
En lo personal hubiese querido esperarlo un tiempo, como siempre hago con estos vinos, pero me lo regaló un amigo (últimamente ando de suerte con este de los amigos que me regalan vinos) y quería darle mi opinión. Así que lo destapé y disfruté de principio a fin. 





Amarillo pajizo, casi cristalino. Brillante y limpio. Nariz intensa, para no dejar de olerlo, compleja donde las notas tropicales, nada exageradas, dominan la partida (piña, maracuyá y mango en primera plana, con melocotón maduro y dejos florales). En estos orígenes nunca faltan los sabores a manzanas tipo royal y suaves cítricos como el pomelo rosado. En boca es franco, sabroso, con cierta cremosidad y acidez perfectamente integrada que lo hace fácil de beber y disfrutar hasta la última copa. 

Este vino ya tiene todo lo que espero de un albariño, frescura, frutosidad, mineralidad, equilibrio y largura, sin tener que esperar y desesperar. No sé cuál es su precio sugerido ya que, como dije, fue un regalo de un amigo, pero en creo que el comienzo de este proyecto no podría ser más prometedor.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

29 septiembre, 2016

MONROY Malvar 100%

Pocas cosas me gustan tanto del mundo del vino como el hecho de que no exista ninguna posibilidad de conocerlo todo, y llegar a aburrirse alguna vez. Constantemente aparecen novedades, “locos lindos” sueltos por ahí que se la juegan con vinificaciones arriesgadas, con mezclas insólitas, hay quienes cosechan a diferentes etapas de madurez para darle originalidad a los vinos, otros que usan barro, concreto, roble viejo, huevos, fudres gigantes y de seguir citando la lista se haría interminable…. Pero si al hecho de las diferentes creaciones, agregamos que en el viejo mundo vitivinícola, España es un paraíso en eso de las variedades autóctonas, los amantes del vino tenemos la diversión asegurada. Por los diferentes rincones de la península, de norte a sur y de este a oeste, encontramos cepas que han resistido a la ignorancia del ser humano y hoy se rescatan como perlas en sus conchas.

Al vino que me convoca hoy lo conocí, como no, gracias a mi amigo Rafa. Viene de Madrid (parece que la DO tiene menos remilgos que otras a la hora de apoyar con su sello de calidad) y se trata de un Malvar 100%. Una uva blanca autóctona de la zona del centro de España que solo se mantiene a cuenta gotas en unas pocas hectáreas por la zona de Madrid y Toledo principalmente. Confieso aquí, que ni sabía de su existencia.

Bodegas La Casa de Monroy solo elabora 2500 botellas de esta rareza en la cosecha de 2015, y a mí me da la sensación de que le van a durar muy poco una vez que la gente lo conozca. Además de su buena presentación tanto en etiqueta, como corcho y botella, el producto sorprende de principio a fin. 



Maduración sobre lías, de viñedos antiquísimos localizados por la zona de Villarejo de Salvanés (Madrid). Graduación alcohólica de 13,5% vol.

En vista muestra un color amarillo verdoso brillante, limpio, glicérico y de gruesas lágrimas al agitar la copa. 

Ya en nariz nos dice que no se trata de un blanco al uso. Buena intensidad, con notas muy frescas y perfumes sutiles que podrían recordar a flores blancas y melocotones apenas maduros. Se perciben las lías, con aromas de madurez, levaduras y una muy suave bollería. 

La boca igualmente sorprende porque uno espera un vino más “filoso” y para nada lo es. Tiene volumen y cremosidad, pero resulta muy ágil en su paso por el paladar gracias a su equilibrada acidez. De notas amargas ricas y final complejo y largo recorrido.

En todo concepto me resultó un muy buen vino. Y si además de eso les digo que su precio supera por poco los 8 € creo que estamos frente a un producto que no se puede dejar pasar. Lamento que la producción sea tan escasa, pero agradezco haber podido disfrutarlo. Si tengo que poner una calificación a la RPC, digo excelente.

Buena vida y buenos vinos,

Salute Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.

19 septiembre, 2016

Finca La Cuesta 2014, un muy buen Bierzo

Lo cierto es que hacía tiempo que los tintos de con DO Bierzo no me decían gran cosa. Al menos si me remito a vinos que se manejen dentro de precios asequibles a los bolsillos de la mayoría de los consumidores. 

Al vino que hoy me ocupa lo tenía visto pero nunca lo había probado, seguramente por ese prejuicio del que hablaba antes. El asunto es que llegó a mis manos a través de un amigo que me dijo que le había encantado y pensó en que a mí también me gustaría. De haberlo comprado yo lo habría guardado un tiempo seguramente, ya que tratándose de una cosecha bastante nueva (2014) y con 12 meses de crianza en barrica francesa y un 100% de uva Mencía, era para esperarlo. Pero cuando un amigo me regala un vino (confieso que no es algo que ocurra con tanta frecuencia, así que my friends apuntar el dato) no suelo hacerlo esperar para darle mi opinión. Así que esa misma noche lo destapé. Y me gustó tanto que de recién levantado nomas me senté en el ordenador a tirar estas letras. 





Elaborado por la 
bodega Luna Beberide con uvas de viñedos de 60 años, localizados en la zona de Valdetruchas, en Villafranca del Bierzo, sobre laderas de suelo arcillo pizarroso de orientación sur y una altitud de entre 700 y 900 msnm.

En copa muestra un color rojo picota de capa media, con tintes violáceos brillantes que revelan su juventud. Glicérico, de lágrimas gruesas y perezosas. 

Necesita un poquito de aire para expresarse en nariz, de comienzo algo cerrada. Luego muestra intensidad y complejidad, pero de las menos habituales. Aromas frescos y limpios donde mandan las notas minerales acompañadas por frutos rojos pequeños en su punto de madurez y los tostados de la madera bien utilizada. 

En boca sorprende su frescura, con taninos pulidos y de recorrido ágil. Igual que en la fase aromática, su frescura es la que destaca, seguidas por sabores a frutos rojos jóvenes y notas levemente amargas -como de cáscara de ciruela madura- y dejos balsámicos. Su crianza en roble aporta elegancia y complejidad sin tapar para nada su naturaleza. Sí es cierto que no tiene un final muy largo, quizá es lo único que le puedo criticar, pero no opaca un ápice todo lo que ofrece.

Diferente a la monotonía de los DO Bierzo sobremaduros y maderosos que venía probando. Y aunque no me gusta mirar el precio de los vinos que me regalan, para hacer esta nota y calificarlo tuve que hacerlo. En su gama (entre 8 y 9 € en la web) diría que tiene una RPC más que muy buena

Sin dudas una etiqueta para tenerla muy presente. Gracias Jorge.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

12 septiembre, 2016

el BEST BUY de la SEMANA

Hoy estrenamos nueva sección en el blog. La vamos a titular el Best Buy de la Semana (BBS), y como su nombre lo indica, buscamos aquellos vinos que por su calidad y precio (no deberá superar los 8 €) merezcan ser destacados.

Corren tiempos de ajustarse el cinturón y a los que nos gusta disfrutar de un vino, ya sea a diario, cada dos o tres días, o bien los fines de semana – aquí cada uno sabrá dónde se encuentra – encontrar productos que no nos sangren los bolsillos y a su vez nos hagan disfrutar no es tarea sencilla. 

Esto no ocurre porque la oferta no sea amplia, hay muchos vinos de poco precio y buena calidad en el mercado, sino porque también hay muchos de poco precio y calidad más discutible. Al menos si lo que estamos buscando son productos que rompan un poquito los moldes, no sean de tirada industrial donde todas las cosechas son un clon entre sí, donde se pueda identificar el carácter varietal o del terruño donde nace, sea de cultivo respetuoso con el medio ambiente, y sobre todas las cosas que sean de partidas limitadas y lo elaboren pequeños productores que buscan un lugar entre los “clásicos” que por historia se llevan siempre los clientes en las gamas más bajas. Ojo, no tenemos nada contra las grandes empresas vitivinícolas, solo que esta sección BBS busca otra cosa. Los importantes no necesitan de un blog como el nuestro para que su vino se venda.

Entonces, para resumir, estas son las características que deberá tener nuestro BBS:

Carácter varietal. Tirada de escasas botellas. Expresión de terruño. Elaborado por bodegas pequeñas o artesanas. Cultivo respetuoso del medio ambiente. Muy buena o Excelente relación calidad y precio.

No es necesario que todas estén presentes, pero dos de ellas junto a una gran RPC es suficiente.

Si bien parecerían ser un poco pretenciosos estos atributos para un vino de bajo precio, cada día hay más en el mercado. Solo hay que saber buscarlos y para eso, estamos los blogs de vino independientes.

Dicho esto, vamos al lio.

Comenzamos la sección Best Buy de la Semana con un tinto DO Rioja de estilo más moderno que ya habíamos probado hacía dos años y nos había encantado. Su precio no subió (7,90 €) pero su calidad sí, ya que la estiba en botella le sentó francamente bien y está pasando un momento fantástico.

La Viña de LA MERCE, Crianza 2011, elaborado por El Vino Pródigo con uvas de viñedos de 40 años, a 500 metros de altitud, en la zona de la Rioja Alta.

Uva 100% Tempranillo despalillada y estrujada. Fermentación durante 16 días en depósito de acero inoxidable con temperatura controlada entre 24-26 grados y una posterior maceración de 2 días. La Fermentación maloláctica se realiza en acero inoxidable. Durante su crianza permanece durante 14 meses en barrica.




Color rojo picota, con ribetes rubí y capa media. Buena carga glicérica que deja unas piernas largas y de lenta caída. 

Aromas de buena intensidad, donde manda la fruta roja madura (no pasificada) mixturada con notas especiadas y balsámicos al fondo. La madera se percibe siempre, pero nunca es protagonista, sino que acompaña y da complejidad a una buena nariz.

En boca muestra complejidad, con taninos sedosos y redondos. Equilibrado, de suave dulzor y una acidez que le otorga vivacidad y frescura. Fruta, especias, balsámicos, minerales y madera por partes iguales. Para beber y disfrutar hasta la última gota, sin desgastar el bolsillo.

Como dijimos al principio, un gran Best Buy que está para no dejar pasar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

05 septiembre, 2016

El vino y los malditos Triglicéridos

La cosa pasa por no hacer caso a lo que me dice mi vieja. Mi madre es de esas personas que desde hace mucho tiempo solo van al médico si se encuentran mal, porque es de la idea de que si vas a que te vea el “doctor” siempre te encuentra algo. Y aunque como profesional de la medicina que soy, animal pero medicina al fin, me opongo desde mis principios más fundamentales a esta idea troglodítica de mi madre, pero tengo que reconocer que tiene razón y nuevamente he caído en la cuenta de que la sabiduría no se obtiene estudiando sino con los años.

El asunto es que con mi bendita idea de ir al médico a hacerme una analítica de rutina, sintiéndome “espectacularmente bien” -eso es muy importante de aclarar- me descubren que tengo los triglicéridos altos. Uh! 199 me dice la médica… Vas a tener que empezar a hacer dieta y ejercicio. Remata la susodicha.

Desde que tengo uso de razón hago dieta y ejercicio. Fue mí respuesta.

Acto seguido me entrega una lista de dos carillas con un cuadro de triple columna donde dice lo que puedo y no puedo comer y beber. Abajo, en rojo, en letras grandes como para que las lea el más despistado de los mortales rezaba una frase tremenda “SE PROHIBE TODO TIPO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS a los pacientes con disturbios de triglicéridos”.

La incomprendida clínica, ante mi cara desencajada reafirma la sentencia. Nada de vinito (ni quesito, aclara) durante 6 meses hasta la próxima analítica. 6 meses…!! 



Volví a casa derrotado. A la mierda todos mis proyectos del fin de semana. No es necesario aclarar que gran parte de mis planes que comienzan los viernes por la noche y finalizan el domingo, sean donde sea que se vayan a desarrollar, incluyen un par de botellas de vino. Casi siempre diferentes. Casi siempre catadas para el blog. Siempre acompañado de Noemí y siempre de buenos momentos. Es mi manera de entender y gozar del vino. No entiendo otra.

Aunque quien me lea no me entienda y hasta me trate de exagerado, es así. Llevo 20 días sin beber ni gota y mi vida es pura infelicidad. Los “findes” ya no son lo que eran y, lo que esperaba ansioso cada día de trabajo semanal se volvió en un tormento…

Está todo bien con comer pescadito azul a la plancha, solomillo de pavo cocido, pechuga de pollo al grill, brócoli cocido y demás comidas tan saludables y apetitosas como pueden resultar las galletitas de agua sin sal. A eso lo puedo soportar un tiempo. Hasta soy capaz de no probar ni un gramo de queso (mi gran debilidad culinaria). Pero lo que no podré aguantar por mucho más es no regar esas delicatesen con un tinto de la Ribeira Sacra, fresco, vivaz, sabroso; o con un Albariño pura salinidad de las Rías Baixas; o con la fuerza mineral y la manzana verde y golosa de un Godello de Valdeorras, o la sutileza de un tinto del Ribeiro o armonía de Monterrei. No señores, a eso sí que no lo puedo soportar.

Así que desde hoy me declaro en rebeldía. Porque disfrutar un buen vino, en su justa medida y los fines de semana, me hace feliz. Y el bienestar del alma, queridos amigos, sí que está demostrado que te hace vivir sano y fuerte muchos más años.

Así que no me vengan con historias, desde hoy al carajo los triglicéridos y bienvenida la felicidad de degustar un buen vino sin complejos cuando lo deseemos. En definitiva, si no venimos a disfrutar, a qué venimos a este mundo? Alguien me lo puede decir?

Estoy seguro que en mis próximos análisis, los malditos triglicéridos estarán en 150 o menos, que es donde tienen que estar. Según dicen los que saben.

Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y repsonsable

29 agosto, 2016

PESCUDA, BREZO Y SÍLICE. Tres joyitas del 2014

Sin mucho preámbulo ni literatura me pongo en materia para contarles sobre tres vinos que probé este último tiempo y que, como sucede con no tanta frecuencia, lograron estimularme al punto de sentarme a escribir sobre ellos.




Encontré este vino hace un tiempo en las estanterías de una vinoteca de Viveiro y lo escogí equivocado pensando que se trataba de un tinto de las Rías Baixas ya que lo elabora Manuel Moldes (Bodegas Fulcro). Lo cierto es que luego descubrí que se trata de un vino de el Bierzo aunque no lleve la etiqueta de la DO.

Se trata de un corte 70% Mencía y 30% Alicante Bouschet procedente de Valtuille de Abajo. Se fermenta con todo el raspón y solo levaduras autóctonas. El 50% del vino se cría durante 11-12 meses en barricas de roble usadas y el otro 50% en depósitos de acero con sus lías.

El resultado es un vino que me sorprendió de la primera a la última gota. Nariz compleja de buen volume, con aromas que van desde los florales a los especiados y sobre todo minerales. De fondo algo de frutos negros jóvenes y quizá también un tanto de hierba fresca.

La boca es tan extraña como atractiva. De ataque intenso y sumamente sabroso, dominan las especias como la pimienta negra y las notas minerales (terrosas, piedras puede que férreas). Acompaña sabores a flores, balsámicos y frutas negras. De paso ágil, con gran frescura pero de esa tan integrada que no se puede separar y ensambla perfectamente, por lo que resulta fresco pero no se percibe acidez. Creo que va a evolucionar muy bien con el tiempo, pero está en un momento fantástico.

Su precio ronda los 12 o 13 € y la RPC es más que muy buena





Este blanco, elaborado por Grégory Pérez en el Bierzo logró sacarme la modorra de blancos parecidos y de poca gracia que venía probando últimamente.

Se trata de un “Blanc” complicado para los amantes de paladares tropicales y dulces facilones que abundan en el mercado. Su composición 70% Godello proveniente de una viña dispuesta en espaldera en Parandones sobre suelo de arcilla con mucho canto rodado y 30% Dona Blanca dispuesta en vaso y mezclada con uvas tintas en diferentes fincas. Todo trabajado de manera artesanal.

No tengo datos de su elaboración, pero se trata de un vino joven de apenas 12,5 % vol y un estilo diferente y arriesgado que a los buscadores de vinos así, que por suerte cada día somos más, aconsejo deberían probar.

Color amarillo pajizo, limpio y brillante. Nariz con perfil austero donde se perciben notas a manzanas, cítricos, hierbas aromáticas marcadas y mineralidad. Boca intensa y en misma línea, de acidez media-alta, pero bien puesta. Seco y de recorrido ágil, termina con un final amargoso fantástico.

Como dije antes, los amantes de las bombas blancas tropicales abstenerse. A los demás un vino para no dejar pasar. Su precio, si no recuerdo mal, mi amigo Rafa lo tiene sobre los 8,50 
€ y la RPC es muy buena





Tenía en deuda escribir sobre este proyecto, bastante nuevo, llevado adelante por un grupo de amigos entre los que se encuentran Fredi Torres, Juan Rodríguez y el bloguero Carlos Rodríguez en las pendientes empinadas y caprichosas dispuestas sobre el Río Sil.

Los que siguen este blog saben que soy amante de los tintos de la Ribeira Sacra (aunque este Sílice no ostente la dichosa etiqueta con la DO). Y fundamentalmente de aquellos que son elaborados a palo seco, sin paso por madera o una con una madera usada, como es este caso, para que no imprima tanta docilidad a unas uvas salvajes y expresivas como son en esta región maravillosa de Galicia. Por eso me fui por su etiqueta más básica.

Viñedos de unos 60 años sobre suelos de pizarra, granito y arenosos con cuarzo. Uvas en su mayoría Mencía y resto de Albarello, Merenzao, Garnacha Tintorera y uva blanca. 70% despalillado y 30% uva entera con raspón, fermentado con levaduras autóctonas y malolactica en foudre usado. Crianza de 9 meses sobre lías en foudre de madera usada de 5.200 litros. Viticultura respetuosa con el medio ambiente.

El año pasado probé su cosecha 2013 y si bien me gustó, me quedé con sabor a poco (tengo que ser sincero). Este año mi amigo Rafa me dijo que le había llegado la 2014 y me hice con una 2014 y una 2013 para ver cómo había evolucionado.

Para no hacer muy largo el post escribiré de la 2014, pero tengo que decir que la ´13 me gustó muchísimo más que el año anterior, ganó con la estiba.

Esta cosecha, más fresca que la anterior, me reconcilió con lo que espero de un vino de la Ribeira Sacra del Sil. Color rojo rubí con tintes azulados de capa media, brillante, limpio y glicérico. Nariz que de entrada necesita un poquito de aire. Expresiva y con mucha fruta roja fina (cerezas es lo que se me viene a la cabeza), infaltable mineralidad, levemente floral y fondo vegetal. En boca es vertical, muy ágil, redondo, vibrante, explosivo. Mucha frescura y finura y elegancia. La fruta roja fresca se mastica. 

Para beber por litros. Aplausos amigos. Un gran vino y un gran precio, 12,90 € con RPC espectacular.

Me quedaré con unas botellas para seguirlo, pero mi consejo es que no las dejen escapar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

19 agosto, 2016

Piedras y penas sobre la Ribeira Sacra

Solo bastaron unos minutos para borrar de un plumazo el trabajo de todo un año. Así de caprichosa es la naturaleza.

La noche del lunes una granizada arrasó la totalidad de la cosecha de uva de los viñedos de las laderas del río Sil, en Doade, quizá la zona más emblemática de toda la Ribeira Sacra. Según cuentan, la tormenta fue tan espectacular como lo es el paisaje que reina en esta región de Galicia.

No es la primera vez que pasa esto. El año pasado un poquito más allá, sobre el Bibei, pasó lo mismo. Hubo muchos que perdieron todo. Me temo que no será la última.

Los más viejos, que de esto saben mucho, dicen que antes cuando Tronante se enfadaba descargaba tormentas de granizo como castigo. Pero dicen que nunca hubo piedras tan grandes, ni enfados tan seguidos, ni tan dañinos. También dicen los viejos que de continuar como hasta ahora, las consecuencias del disgusto de este ser mitológico serán cada vez peores.

Parecería que el cielo, triste por el daño que iba a cometer llorando lágrimas de piedra, nos está diciendo cada vez más claro que cuidemos la tierra un poco más, que así no se puede seguir, que hay que parar de envenenar la vida para llenarse los bolsillos.

Lamentablemente en estos temas pierden siempre los mismos. Pagan la culpa de otros las manos que arropan y cuidan la tierra más que nadie. Así de jodida es la factura que nos toca pagar. Veranos que rompen records por sequía en los últimos 100 años, lluvias en épocas que antes no llovía, temperaturas dignas del extremo sur, tormentas arrasadoras, bosques que se hacen cenizas y terruños cada vez más pobres.

La mano del hombre actual, cómodo y perezoso, con más ganas de sofá y fútbol que ver paisaje, ha hecho gran parte de esto.

Por el otro lado están los que dicen que estos son ciclos y que no tiene nada que ver con lo mal que tratamos el planeta. Creo que esa gente ya tiene comprada su casita en Marte.

El 2016 nos privará del sabor único de los vinos de esta región. Nos faltará la frescura, elegancia, mineralidad, autenticidad y pureza de las uvas de Doade. Sin dudas no será lo mismo esta cosecha para los que amamos la Ribeira Sacra. Me pregunto ¿a quién le tocará el próximo año? ¿y el próximo y el próximo?.

Algo habrá que hacer, digo yo…


Así quedó la viña de nuestro amigo Mario





Rumbovino 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

14 agosto, 2016

Eightenn 18

Si no me falla la memoria, fue hace unos tres años cuando escuché hablar en un podcast del programa de Orlando Lumbreras en radio exterior de España, de un vino que se llamaba Eighteen 18. Además de maridar ese tinto con un excelente tema musical, como hacía siempre, recuerdo que entrevistó a sus creadores. Un par de hermanos muy jóvenes que con un acento familiar y cierta timidez hablaban de su primera creación, un tinto con la DO Arribes elaborado con Juan García y Rufete castas autóctonas de esta región Salmantina. Por aquel tiempo yo aún vivía en Argentina, y me quedé con mosca detrás de la oreja.

… No hace muchos días recordé ese vino gracias a Facebook y decidí localizarlo. Me contacté con ellos y hablamos por teléfono un largo rato. Como siempre decimos, y en definitiva es una verdad contrastada, cada vino lleva detrás una historia y esta es la de Eighteen 18.



Giuliano Gallo (grado superior de Enología y actualmente cursando enología) y su hermano Matías (enología), ambos uruguayos de nacimiento llevan más de media vida en España. Hijos de enólogo, me contaron que se impregnaron del mundo del vino desde muy pequeños, en su Uruguay natal y por tradición familiar. Una vez en España, viviendo en pleno corazón del parque Arribes de Duero, con apenas 18 y 19 años y mucho coraje, decidieron elaborar su primer vino en lugar de vender la excelente uva de la cosecha 2010.

Su idea fue hacer un producto que hable sobre su relación con la viticultura desde la infancia, que exprese ese paraíso natural que es Arribes a través de sus uvas autóctonas, que tenga longevidad y sobre todas las cosas que contagie alegría y felicidad a quien lo beba…

Si bien no conozco -de momento- la zona de Arribes de Duero, leí sobre ella y escuché sobre ella. Allí gran parte de los viñedos se disponen sobre suelos pobres, productos de la descomposición de rocas graníticas, con muy poca materia orgánica, dispuestos en pendientes (10 a 30%) y bancales con escasa superficie horizontal. Esta geografía obliga a los viticultores a trabajar duro, realizar el laboreo íntegramente a pulmón y de manera artesanal. Las condiciones climáticas excepcionales tipo mediterráneas hacen que la sanidad del viñedo sea óptima, por lo que con un buen cuidado y dedicación -que es lo que estos chicos han venido haciendo con sus vides- obtener un producto de alta calidad y prácticamente ecológico está garantizado.

Los viñedos donde nacen las frutas que dan vida a Eighteen 18 son muy antiguos, localizados a unos 700 metros de altitud y están trabajados con sumo respeto por el medio ambiente (no se aplican pesticidas, ni herbicidas, solo realizan laboreos de tierra y curas con azufre si es necesario).

Me contó Giuliano que la variedad Juan García da vinos de poco color y graduación, tiene muy buen cuerpo, buena estructura y buena acidez. Por su parte la Rufete, de cultivo extremadamente delicado y baja producción, es aromática, aporta frescura y sutileza aparte de toques más violáceos y oscuros que realzan a Juan García.

Su primer vino no podía ser un vino pequeño. Querían hacer algo grande, un tinto que crezca y envejezca con ellos. Por eso, para lograr longevidad enfriaron la capa superior de las uvas (despalilladas pero no estrujadas) con nieve carbónica para evitar oxidaciones y maceraron durante tres semanas en toneles de madera de mil litros. Necesitaban mayor riqueza polifenólica que acompañen el vino durante su crecimiento.

La juventud no necesariamente viene atada a la ignorancia. Sabían que una buena uva era importante para hacer un buen vino, pero tenían muy claro que eso no era todo y que los detalles y la paciencia también jugaban un rol importante en esto de elaborar un buen caldo. Por ello seleccionaron barricas de roble Francés de grano fino confeccionadas por un tonelero artesano Portugués para que envejezca durante 14 meses y luego le dieron un merecido descanso de más de un año en botella antes de despertarlo y darlo a conocer al mundo.

Esta es la historia de Eighteen 18 más o menos, contada por sus creadores. Yo solo transcribí sus palabras con ciertas interpretaciones y agregados personales que creo fueron así…




Color rojo picota, con leves tonos rubí que comienzan a dar cuenta de su edad. Brillante, limpio y de lágrimas gruesas y caída torpe. Nariz fantástica, un poco remolona al principio pero luego, con un poquito de aire, se manifiesta en plenitud e invita a no quitar jamás la “napia” de la copa. Expresa una mixtura exquisita entre mermeladas, frutas negras maduras, especias como la canela, clavo y pimienta, junto a los tostados del buen roble. De fondo, notas mentoladas y a eucalipto aportan complejidad para completar el abanico de aromas. En boca al igual que su fase aromática va de menor a mayor y mejora siempre. Es muy interesante porque dista mucho de ser un vino pesado y goloso. Su perfil es más directo, de paso ágil, con notas muy fieles a su fase aromática y taninos redondos y maduros. Sabroso, con frescura y rico. Para beber sin cansarse. 

Me gustó muchísimo este eighteen. Tiene un gran presente y creo que tendrá un gran futuro para quien quiera o pueda esperarlo un tiempo más.

Su primer vino fue a los 18 y se llamó Eightenn. ¿Se vendrá el Twenty Five 25? Lo esperamos ansiosos si es así…

En un país donde la gente joven parece que cada vez más se aleja del vino, hay brotes revolucionarios que se oponen a esto y además de fomentar su consumo, se atreven a elaborarlo. Por este camino creo que vamos bien…

Buena vida y buenos vinos,
Salutes, Rumbovino.
Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.