Un blog de vinos por aficionados, para aficionados. Mas que un blog, nuestro cuaderno de notas.



29 septiembre, 2016

MONROY Malvar 100%

Pocas cosas me gustan tanto del mundo del vino como el hecho de que no exista ninguna posibilidad de conocerlo todo, y llegar a aburrirse alguna vez. Constantemente aparecen novedades, “locos lindos” sueltos por ahí que se la juegan con vinificaciones arriesgadas, con mezclas insólitas, hay quienes cosechan a diferentes etapas de madurez para darle originalidad a los vinos, otros que usan barro, concreto, roble viejo, huevos, fudres gigantes y de seguir citando la lista se haría interminable…. Pero si al hecho de las diferentes creaciones, agregamos que en el viejo mundo vitivinícola, España es un paraíso en eso de las variedades autóctonas, los amantes del vino tenemos la diversión asegurada. Por los diferentes rincones de la península, de norte a sur y de este a oeste, encontramos cepas que han resistido a la ignorancia del ser humano y hoy se rescatan como perlas en sus conchas.

Al vino que me convoca hoy lo conocí, como no, gracias a mi amigo Rafa. Viene de Madrid (parece que la DO tiene menos remilgos que otras a la hora de apoyar con su sello de calidad) y se trata de un Malvar 100%. Una uva blanca autóctona de la zona del centro de España que solo se mantiene a cuenta gotas en unas pocas hectáreas por la zona de Madrid y Toledo principalmente. Confieso aquí, que ni sabía de su existencia.

Bodegas La Casa de Monroy solo elabora 2500 botellas de esta rareza en la cosecha de 2015, y a mí me da la sensación de que le van a durar muy poco una vez que la gente lo conozca. Además de su buena presentación tanto en etiqueta, como corcho y botella, el producto sorprende de principio a fin. 



Maduración sobre lías, de viñedos antiquísimos localizados por la zona de Villarejo de Salvanés (Madrid). Graduación alcohólica de 13,5% vol.

En vista muestra un color amarillo verdoso brillante, limpio, glicérico y de gruesas lágrimas al agitar la copa. 

Ya en nariz nos dice que no se trata de un blanco al uso. Buena intensidad, con notas muy frescas y perfumes sutiles que podrían recordar a flores blancas y melocotones apenas maduros. Se perciben las lías, con aromas de madurez, levaduras y una muy suave bollería. 

La boca igualmente sorprende porque uno espera un vino más “filoso” y para nada lo es. Tiene volumen y cremosidad, pero resulta muy ágil en su paso por el paladar gracias a su equilibrada acidez. De notas amargas ricas y final complejo y largo recorrido.

En todo concepto me resultó un muy buen vino. Y si además de eso les digo que su precio supera por poco los 8 € creo que estamos frente a un producto que no se puede dejar pasar. Lamento que la producción sea tan escasa, pero agradezco haber podido disfrutarlo. Si tengo que poner una calificación a la RPC, digo excelente.

Buena vida y buenos vinos,

Salute Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable.

19 septiembre, 2016

Finca La Cuesta 2014, un muy buen Bierzo

Lo cierto es que hacía tiempo que los tintos de con DO Bierzo no me decían gran cosa. Al menos si me remito a vinos que se manejen dentro de precios asequibles a los bolsillos de la mayoría de los consumidores. 

Al vino que hoy me ocupa lo tenía visto pero nunca lo había probado, seguramente por ese prejuicio del que hablaba antes. El asunto es que llegó a mis manos a través de un amigo que me dijo que le había encantado y pensó en que a mí también me gustaría. De haberlo comprado yo lo habría guardado un tiempo seguramente, ya que tratándose de una cosecha bastante nueva (2014) y con 12 meses de crianza en barrica francesa y un 100% de uva Mencía, era para esperarlo. Pero cuando un amigo me regala un vino (confieso que no es algo que ocurra con tanta frecuencia, así que my friends apuntar el dato) no suelo hacerlo esperar para darle mi opinión. Así que esa misma noche lo destapé. Y me gustó tanto que de recién levantado nomas me senté en el ordenador a tirar estas letras. 





Elaborado por la 
bodega Luna Beberide con uvas de viñedos de 60 años, localizados en la zona de Valdetruchas, en Villafranca del Bierzo, sobre laderas de suelo arcillo pizarroso de orientación sur y una altitud de entre 700 y 900 msnm.

En copa muestra un color rojo picota de capa media, con tintes violáceos brillantes que revelan su juventud. Glicérico, de lágrimas gruesas y perezosas. 

Necesita un poquito de aire para expresarse en nariz, de comienzo algo cerrada. Luego muestra intensidad y complejidad, pero de las menos habituales. Aromas frescos y limpios donde mandan las notas minerales acompañadas por frutos rojos pequeños en su punto de madurez y los tostados de la madera bien utilizada. 

En boca sorprende su frescura, con taninos pulidos y de recorrido ágil. Igual que en la fase aromática, su frescura es la que destaca, seguidas por sabores a frutos rojos jóvenes y notas levemente amargas -como de cáscara de ciruela madura- y dejos balsámicos. Su crianza en roble aporta elegancia y complejidad sin tapar para nada su naturaleza. Sí es cierto que no tiene un final muy largo, quizá es lo único que le puedo criticar, pero no opaca un ápice todo lo que ofrece.

Diferente a la monotonía de los DO Bierzo sobremaduros y maderosos que venía probando. Y aunque no me gusta mirar el precio de los vinos que me regalan, para hacer esta nota y calificarlo tuve que hacerlo. En su gama (entre 8 y 9 € en la web) diría que tiene una RPC más que muy buena

Sin dudas una etiqueta para tenerla muy presente. Gracias Jorge.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

12 septiembre, 2016

el BEST BUY de la SEMANA

Hoy estrenamos nueva sección en el blog. La vamos a titular el Best Buy de la Semana (BBS), y como su nombre lo indica, buscamos aquellos vinos que por su calidad y precio (no deberá superar los 8 €) merezcan ser destacados.

Corren tiempos de ajustarse el cinturón y a los que nos gusta disfrutar de un vino, ya sea a diario, cada dos o tres días, o bien los fines de semana – aquí cada uno sabrá dónde se encuentra – encontrar productos que no nos sangren los bolsillos y a su vez nos hagan disfrutar no es tarea sencilla. 

Esto no ocurre porque la oferta no sea amplia, hay muchos vinos de poco precio y buena calidad en el mercado, sino porque también hay muchos de poco precio y calidad más discutible. Al menos si lo que estamos buscando son productos que rompan un poquito los moldes, no sean de tirada industrial donde todas las cosechas son un clon entre sí, donde se pueda identificar el carácter varietal o del terruño donde nace, sea de cultivo respetuoso con el medio ambiente, y sobre todas las cosas que sean de partidas limitadas y lo elaboren pequeños productores que buscan un lugar entre los “clásicos” que por historia se llevan siempre los clientes en las gamas más bajas. Ojo, no tenemos nada contra las grandes empresas vitivinícolas, solo que esta sección BBS busca otra cosa. Los importantes no necesitan de un blog como el nuestro para que su vino se venda.

Entonces, para resumir, estas son las características que deberá tener nuestro BBS:

Carácter varietal. Tirada de escasas botellas. Expresión de terruño. Elaborado por bodegas pequeñas o artesanas. Cultivo respetuoso del medio ambiente. Muy buena o Excelente relación calidad y precio.

No es necesario que todas estén presentes, pero dos de ellas junto a una gran RPC es suficiente.

Si bien parecerían ser un poco pretenciosos estos atributos para un vino de bajo precio, cada día hay más en el mercado. Solo hay que saber buscarlos y para eso, estamos los blogs de vino independientes.

Dicho esto, vamos al lio.

Comenzamos la sección Best Buy de la Semana con un tinto DO Rioja de estilo más moderno que ya habíamos probado hacía dos años y nos había encantado. Su precio no subió (7,90 €) pero su calidad sí, ya que la estiba en botella le sentó francamente bien y está pasando un momento fantástico.

La Viña de LA MERCE, Crianza 2011, elaborado por El Vino Pródigo con uvas de viñedos de 40 años, a 500 metros de altitud, en la zona de la Rioja Alta.

Uva 100% Tempranillo despalillada y estrujada. Fermentación durante 16 días en depósito de acero inoxidable con temperatura controlada entre 24-26 grados y una posterior maceración de 2 días. La Fermentación maloláctica se realiza en acero inoxidable. Durante su crianza permanece durante 14 meses en barrica.




Color rojo picota, con ribetes rubí y capa media. Buena carga glicérica que deja unas piernas largas y de lenta caída. 

Aromas de buena intensidad, donde manda la fruta roja madura (no pasificada) mixturada con notas especiadas y balsámicos al fondo. La madera se percibe siempre, pero nunca es protagonista, sino que acompaña y da complejidad a una buena nariz.

En boca muestra complejidad, con taninos sedosos y redondos. Equilibrado, de suave dulzor y una acidez que le otorga vivacidad y frescura. Fruta, especias, balsámicos, minerales y madera por partes iguales. Para beber y disfrutar hasta la última gota, sin desgastar el bolsillo.

Como dijimos al principio, un gran Best Buy que está para no dejar pasar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

05 septiembre, 2016

El vino y los malditos Triglicéridos

La cosa pasa por no hacer caso a lo que me dice mi vieja. Mi madre es de esas personas que desde hace mucho tiempo solo van al médico si se encuentran mal, porque es de la idea de que si vas a que te vea el “doctor” siempre te encuentra algo. Y aunque como profesional de la medicina que soy, animal pero medicina al fin, me opongo desde mis principios más fundamentales a esta idea troglodítica de mi madre, pero tengo que reconocer que tiene razón y nuevamente he caído en la cuenta de que la sabiduría no se obtiene estudiando sino con los años.

El asunto es que con mi bendita idea de ir al médico a hacerme una analítica de rutina, sintiéndome “espectacularmente bien” -eso es muy importante de aclarar- me descubren que tengo los triglicéridos altos. Uh! 199 me dice la médica… Vas a tener que empezar a hacer dieta y ejercicio. Remata la susodicha.

Desde que tengo uso de razón hago dieta y ejercicio. Fue mí respuesta.

Acto seguido me entrega una lista de dos carillas con un cuadro de triple columna donde dice lo que puedo y no puedo comer y beber. Abajo, en rojo, en letras grandes como para que las lea el más despistado de los mortales rezaba una frase tremenda “SE PROHIBE TODO TIPO DE BEBIDAS ALCOHÓLICAS a los pacientes con disturbios de triglicéridos”.

La incomprendida clínica, ante mi cara desencajada reafirma la sentencia. Nada de vinito (ni quesito, aclara) durante 6 meses hasta la próxima analítica. 6 meses…!! 



Volví a casa derrotado. A la mierda todos mis proyectos del fin de semana. No es necesario aclarar que gran parte de mis planes que comienzan los viernes por la noche y finalizan el domingo, sean donde sea que se vayan a desarrollar, incluyen un par de botellas de vino. Casi siempre diferentes. Casi siempre catadas para el blog. Siempre acompañado de Noemí y siempre de buenos momentos. Es mi manera de entender y gozar del vino. No entiendo otra.

Aunque quien me lea no me entienda y hasta me trate de exagerado, es así. Llevo 20 días sin beber ni gota y mi vida es pura infelicidad. Los “findes” ya no son lo que eran y, lo que esperaba ansioso cada día de trabajo semanal se volvió en un tormento…

Está todo bien con comer pescadito azul a la plancha, solomillo de pavo cocido, pechuga de pollo al grill, brócoli cocido y demás comidas tan saludables y apetitosas como pueden resultar las galletitas de agua sin sal. A eso lo puedo soportar un tiempo. Hasta soy capaz de no probar ni un gramo de queso (mi gran debilidad culinaria). Pero lo que no podré aguantar por mucho más es no regar esas delicatesen con un tinto de la Ribeira Sacra, fresco, vivaz, sabroso; o con un Albariño pura salinidad de las Rías Baixas; o con la fuerza mineral y la manzana verde y golosa de un Godello de Valdeorras, o la sutileza de un tinto del Ribeiro o armonía de Monterrei. No señores, a eso sí que no lo puedo soportar.

Así que desde hoy me declaro en rebeldía. Porque disfrutar un buen vino, en su justa medida y los fines de semana, me hace feliz. Y el bienestar del alma, queridos amigos, sí que está demostrado que te hace vivir sano y fuerte muchos más años.

Así que no me vengan con historias, desde hoy al carajo los triglicéridos y bienvenida la felicidad de degustar un buen vino sin complejos cuando lo deseemos. En definitiva, si no venimos a disfrutar, a qué venimos a este mundo? Alguien me lo puede decir?

Estoy seguro que en mis próximos análisis, los malditos triglicéridos estarán en 150 o menos, que es donde tienen que estar. Según dicen los que saben.

Buena vida y buenos vinos.

Salutes, Rumbovino.

6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y repsonsable

29 agosto, 2016

PESCUDA, BREZO Y SÍLICE. Tres joyitas del 2014

Sin mucho preámbulo ni literatura me pongo en materia para contarles sobre tres vinos que probé este último tiempo y que, como sucede con no tanta frecuencia, lograron estimularme al punto de sentarme a escribir sobre ellos.




Encontré este vino hace un tiempo en las estanterías de una vinoteca de Viveiro y lo escogí equivocado pensando que se trataba de un tinto de las Rías Baixas ya que lo elabora Manuel Moldes (Bodegas Fulcro). Lo cierto es que luego descubrí que se trata de un vino de el Bierzo aunque no lleve la etiqueta de la DO.

Se trata de un corte 70% Mencía y 30% Alicante Bouschet procedente de Valtuille de Abajo. Se fermenta con todo el raspón y solo levaduras autóctonas. El 50% del vino se cría durante 11-12 meses en barricas de roble usadas y el otro 50% en depósitos de acero con sus lías.

El resultado es un vino que me sorprendió de la primera a la última gota. Nariz compleja de buen volume, con aromas que van desde los florales a los especiados y sobre todo minerales. De fondo algo de frutos negros jóvenes y quizá también un tanto de hierba fresca.

La boca es tan extraña como atractiva. De ataque intenso y sumamente sabroso, dominan las especias como la pimienta negra y las notas minerales (terrosas, piedras puede que férreas). Acompaña sabores a flores, balsámicos y frutas negras. De paso ágil, con gran frescura pero de esa tan integrada que no se puede separar y ensambla perfectamente, por lo que resulta fresco pero no se percibe acidez. Creo que va a evolucionar muy bien con el tiempo, pero está en un momento fantástico.

Su precio ronda los 12 o 13 € y la RPC es más que muy buena





Este blanco, elaborado por Grégory Pérez en el Bierzo logró sacarme la modorra de blancos parecidos y de poca gracia que venía probando últimamente.

Se trata de un “Blanc” complicado para los amantes de paladares tropicales y dulces facilones que abundan en el mercado. Su composición 70% Godello proveniente de una viña dispuesta en espaldera en Parandones sobre suelo de arcilla con mucho canto rodado y 30% Dona Blanca dispuesta en vaso y mezclada con uvas tintas en diferentes fincas. Todo trabajado de manera artesanal.

No tengo datos de su elaboración, pero se trata de un vino joven de apenas 12,5 % vol y un estilo diferente y arriesgado que a los buscadores de vinos así, que por suerte cada día somos más, aconsejo deberían probar.

Color amarillo pajizo, limpio y brillante. Nariz con perfil austero donde se perciben notas a manzanas, cítricos, hierbas aromáticas marcadas y mineralidad. Boca intensa y en misma línea, de acidez media-alta, pero bien puesta. Seco y de recorrido ágil, termina con un final amargoso fantástico.

Como dije antes, los amantes de las bombas blancas tropicales abstenerse. A los demás un vino para no dejar pasar. Su precio, si no recuerdo mal, mi amigo Rafa lo tiene sobre los 8,50 
€ y la RPC es muy buena





Tenía en deuda escribir sobre este proyecto, bastante nuevo, llevado adelante por un grupo de amigos entre los que se encuentran Fredi Torres, Juan Rodríguez y el bloguero Carlos Rodríguez en las pendientes empinadas y caprichosas dispuestas sobre el Río Sil.

Los que siguen este blog saben que soy amante de los tintos de la Ribeira Sacra (aunque este Sílice no ostente la dichosa etiqueta con la DO). Y fundamentalmente de aquellos que son elaborados a palo seco, sin paso por madera o una con una madera usada, como es este caso, para que no imprima tanta docilidad a unas uvas salvajes y expresivas como son en esta región maravillosa de Galicia. Por eso me fui por su etiqueta más básica.

Viñedos de unos 60 años sobre suelos de pizarra, granito y arenosos con cuarzo. Uvas en su mayoría Mencía y resto de Albarello, Merenzao, Garnacha Tintorera y uva blanca. 70% despalillado y 30% uva entera con raspón, fermentado con levaduras autóctonas y malolactica en foudre usado. Crianza de 9 meses sobre lías en foudre de madera usada de 5.200 litros. Viticultura respetuosa con el medio ambiente.

El año pasado probé su cosecha 2013 y si bien me gustó, me quedé con sabor a poco (tengo que ser sincero). Este año mi amigo Rafa me dijo que le había llegado la 2014 y me hice con una 2014 y una 2013 para ver cómo había evolucionado.

Para no hacer muy largo el post escribiré de la 2014, pero tengo que decir que la ´13 me gustó muchísimo más que el año anterior, ganó con la estiba.

Esta cosecha, más fresca que la anterior, me reconcilió con lo que espero de un vino de la Ribeira Sacra del Sil. Color rojo rubí con tintes azulados de capa media, brillante, limpio y glicérico. Nariz que de entrada necesita un poquito de aire. Expresiva y con mucha fruta roja fina (cerezas es lo que se me viene a la cabeza), infaltable mineralidad, levemente floral y fondo vegetal. En boca es vertical, muy ágil, redondo, vibrante, explosivo. Mucha frescura y finura y elegancia. La fruta roja fresca se mastica. 

Para beber por litros. Aplausos amigos. Un gran vino y un gran precio, 12,90 € con RPC espectacular.

Me quedaré con unas botellas para seguirlo, pero mi consejo es que no las dejen escapar.

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

19 agosto, 2016

Piedras y penas sobre la Ribeira Sacra

Solo bastaron unos minutos para borrar de un plumazo el trabajo de todo un año. Así de caprichosa es la naturaleza.

La noche del lunes una granizada arrasó la totalidad de la cosecha de uva de los viñedos de las laderas del río Sil, en Doade, quizá la zona más emblemática de toda la Ribeira Sacra. Según cuentan, la tormenta fue tan espectacular como lo es el paisaje que reina en esta región de Galicia.

No es la primera vez que pasa esto. El año pasado un poquito más allá, sobre el Bibei, pasó lo mismo. Hubo muchos que perdieron todo. Me temo que no será la última.

Los más viejos, que de esto saben mucho, dicen que antes cuando Tronante se enfadaba descargaba tormentas de granizo como castigo. Pero dicen que nunca hubo piedras tan grandes, ni enfados tan seguidos, ni tan dañinos. También dicen los viejos que de continuar como hasta ahora, las consecuencias del disgusto de este ser mitológico serán cada vez peores.

Parecería que el cielo, triste por el daño que iba a cometer llorando lágrimas de piedra, nos está diciendo cada vez más claro que cuidemos la tierra un poco más, que así no se puede seguir, que hay que parar de envenenar la vida para llenarse los bolsillos.

Lamentablemente en estos temas pierden siempre los mismos. Pagan la culpa de otros las manos que arropan y cuidan la tierra más que nadie. Así de jodida es la factura que nos toca pagar. Veranos que rompen records por sequía en los últimos 100 años, lluvias en épocas que antes no llovía, temperaturas dignas del extremo sur, tormentas arrasadoras, bosques que se hacen cenizas y terruños cada vez más pobres.

La mano del hombre actual, cómodo y perezoso, con más ganas de sofá y fútbol que ver paisaje, ha hecho gran parte de esto.

Por el otro lado están los que dicen que estos son ciclos y que no tiene nada que ver con lo mal que tratamos el planeta. Creo que esa gente ya tiene comprada su casita en Marte.

El 2016 nos privará del sabor único de los vinos de esta región. Nos faltará la frescura, elegancia, mineralidad, autenticidad y pureza de las uvas de Doade. Sin dudas no será lo mismo esta cosecha para los que amamos la Ribeira Sacra. Me pregunto ¿a quién le tocará el próximo año? ¿y el próximo y el próximo?.

Algo habrá que hacer, digo yo…


Así quedó la viña de nuestro amigo Mario





Rumbovino 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

14 agosto, 2016

Eightenn 18

Si no me falla la memoria, fue hace unos tres años cuando escuché hablar en un podcast del programa de Orlando Lumbreras en radio exterior de España, de un vino que se llamaba Eighteen 18. Además de maridar ese tinto con un excelente tema musical, como hacía siempre, recuerdo que entrevistó a sus creadores. Un par de hermanos muy jóvenes que con un acento familiar y cierta timidez hablaban de su primera creación, un tinto con la DO Arribes elaborado con Juan García y Rufete castas autóctonas de esta región Salmantina. Por aquel tiempo yo aún vivía en Argentina, y me quedé con mosca detrás de la oreja.

… No hace muchos días recordé ese vino gracias a Facebook y decidí localizarlo. Me contacté con ellos y hablamos por teléfono un largo rato. Como siempre decimos, y en definitiva es una verdad contrastada, cada vino lleva detrás una historia y esta es la de Eighteen 18.



Giuliano Gallo (grado superior de Enología y actualmente cursando enología) y su hermano Matías (enología), ambos uruguayos de nacimiento llevan más de media vida en España. Hijos de enólogo, me contaron que se impregnaron del mundo del vino desde muy pequeños, en su Uruguay natal y por tradición familiar. Una vez en España, viviendo en pleno corazón del parque Arribes de Duero, con apenas 18 y 19 años y mucho coraje, decidieron elaborar su primer vino en lugar de vender la excelente uva de la cosecha 2010.

Su idea fue hacer un producto que hable sobre su relación con la viticultura desde la infancia, que exprese ese paraíso natural que es Arribes a través de sus uvas autóctonas, que tenga longevidad y sobre todas las cosas que contagie alegría y felicidad a quien lo beba…

Si bien no conozco -de momento- la zona de Arribes de Duero, leí sobre ella y escuché sobre ella. Allí gran parte de los viñedos se disponen sobre suelos pobres, productos de la descomposición de rocas graníticas, con muy poca materia orgánica, dispuestos en pendientes (10 a 30%) y bancales con escasa superficie horizontal. Esta geografía obliga a los viticultores a trabajar duro, realizar el laboreo íntegramente a pulmón y de manera artesanal. Las condiciones climáticas excepcionales tipo mediterráneas hacen que la sanidad del viñedo sea óptima, por lo que con un buen cuidado y dedicación -que es lo que estos chicos han venido haciendo con sus vides- obtener un producto de alta calidad y prácticamente ecológico está garantizado.

Los viñedos donde nacen las frutas que dan vida a Eighteen 18 son muy antiguos, localizados a unos 700 metros de altitud y están trabajados con sumo respeto por el medio ambiente (no se aplican pesticidas, ni herbicidas, solo realizan laboreos de tierra y curas con azufre si es necesario).

Me contó Giuliano que la variedad Juan García da vinos de poco color y graduación, tiene muy buen cuerpo, buena estructura y buena acidez. Por su parte la Rufete, de cultivo extremadamente delicado y baja producción, es aromática, aporta frescura y sutileza aparte de toques más violáceos y oscuros que realzan a Juan García.

Su primer vino no podía ser un vino pequeño. Querían hacer algo grande, un tinto que crezca y envejezca con ellos. Por eso, para lograr longevidad enfriaron la capa superior de las uvas (despalilladas pero no estrujadas) con nieve carbónica para evitar oxidaciones y maceraron durante tres semanas en toneles de madera de mil litros. Necesitaban mayor riqueza polifenólica que acompañen el vino durante su crecimiento.

La juventud no necesariamente viene atada a la ignorancia. Sabían que una buena uva era importante para hacer un buen vino, pero tenían muy claro que eso no era todo y que los detalles y la paciencia también jugaban un rol importante en esto de elaborar un buen caldo. Por ello seleccionaron barricas de roble Francés de grano fino confeccionadas por un tonelero artesano Portugués para que envejezca durante 14 meses y luego le dieron un merecido descanso de más de un año en botella antes de despertarlo y darlo a conocer al mundo.

Esta es la historia de Eighteen 18 más o menos, contada por sus creadores. Yo solo transcribí sus palabras con ciertas interpretaciones y agregados personales que creo fueron así…




Color rojo picota, con leves tonos rubí que comienzan a dar cuenta de su edad. Brillante, limpio y de lágrimas gruesas y caída torpe. Nariz fantástica, un poco remolona al principio pero luego, con un poquito de aire, se manifiesta en plenitud e invita a no quitar jamás la “napia” de la copa. Expresa una mixtura exquisita entre mermeladas, frutas negras maduras, especias como la canela, clavo y pimienta, junto a los tostados del buen roble. De fondo, notas mentoladas y a eucalipto aportan complejidad para completar el abanico de aromas. En boca al igual que su fase aromática va de menor a mayor y mejora siempre. Es muy interesante porque dista mucho de ser un vino pesado y goloso. Su perfil es más directo, de paso ágil, con notas muy fieles a su fase aromática y taninos redondos y maduros. Sabroso, con frescura y rico. Para beber sin cansarse. 

Me gustó muchísimo este eighteen. Tiene un gran presente y creo que tendrá un gran futuro para quien quiera o pueda esperarlo un tiempo más.

Su primer vino fue a los 18 y se llamó Eightenn. ¿Se vendrá el Twenty Five 25? Lo esperamos ansiosos si es así…

En un país donde la gente joven parece que cada vez más se aleja del vino, hay brotes revolucionarios que se oponen a esto y además de fomentar su consumo, se atreven a elaborarlo. Por este camino creo que vamos bien…

Buena vida y buenos vinos,
Salutes, Rumbovino.
Durante 6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

26 julio, 2016

Los 6 años de Rumbovino, con Laguardia y El Fabulista

Deberíamos irnos al menos 2 o 3 años atrás en la vida del blog para encontrar la última nota donde describíamos la visita a una bodega. Ese tipo de entradas fueron con las que comenzamos con Rumbovino hace hoy exactamente 6 años y 4 días. Describíamos las visitas que hacíamos a las bodegas fundamentalmente, y también tímidamente nos animábamos a comentar aquellos vinos que nos gustaban. Luego el tiempo, la experiencia y la “sabiduría” que te van dando los años de ciberespacio hicieron que el blog vaya tomando vida propia y discurra el camino que él mismo decidía transitar. Entonces, aquellas notas que fueron el esqueleto inicial del proyecto fueron dejando lugar a otro tipo de notas diferentes, dejando a las primeras en el recuerdo, lindo, nostálgico, de esos que cuando miras atrás los perpetúas con la nostalgia de los buenos tiempos pasados…

El día 22 de Julio cumplimos 6 años escribiendo Rumbovino. Estábamos de vacaciones por el Pirineo Aragonés (un lugar maravilloso por cierto, lo recomendamos a todo el mundo que quiera disfrutar de la naturaleza) y justo retomábamos el regreso a Galicia. Casi de casualidad decidimos pasar la noche en Laguardia, centro neurálgico de las Bodegas de la Rioja Alavesa. Este pueblo medieval está catalogado entre los más bonitos de España y tiene ganado con creces ese título, se lo aseguramos. Es una localidad maravillosa ubicada como un atalaya para la total admiración de la Sierra de Cantabria y el valle repleto de vides. Para los amantes del vino es el lugar perfecto porque las bodegas más importantes de la DO se encuentran en su entorno…. 




Pero Laguardia no solo es hermosa por arriba por sus calles delgadas, enrevesadas, acompañadas por casas de piedra, portalones y balcones llenos de flores entre bar y bar, sino también porque esconde un verdadero queso gruyere bajo los pies del caminante. Túneles que originalmente sirvieron como defensa y escondite para los pobladores contra los ataques de los franceses, posteriormente como lugar de almacenaje y más tarde como bodegas, dadas las excelentes condiciones que brindaban para guardar el vino. No creemos que exista una sola casa en todo Laguardia cuyos dueños no tengan un sótano soterrado y no elaboren su propio vino. Existen actualmente unas 300 bodegas centenarias escondidas bajo el suelo que pisan sus habitantes.

Como dato interesante: Recomendamos recorrer sus bares y cada tapa acompañarla del vino cosechero, barato y exquisito, que ofrece cada uno. Una experiencia inolvidable.

Hacía años que no visitábamos ni escribíamos sobre las bodegas Turísticas, así que nos pareció interesante volver atrás, a los primeros años del blog, y festejar los 6 años de Rumbovino retomando las costumbres de tiempos pasados. Así que nos fuimos a conocer EL FABULISTA, una de las dos bodegas que quedan dentro de murallas y que aún continúa elaborando el vino allí como en la viejas épocas…

Su historia es maravillosa, y está atada a la vida del famoso fabulista Felix María Serafín Sánchez de Samaniego cuyo palacio (El palacio donde vivía, escribía y tal vez hacía su vino), continúa hoy con la tradición por parte de sus “herederos”.

La visita, muy bien “fabulada” por cierto, nos llevó poco más de una hora. Hablamos de vino, de historia, de la lucha entre las grandes bodegas de Rioja y los pequeños emprendimientos que deben buscarse la vida para sobrevivir en un negocio tan complicado como el de la vitivinicultura. Pero más allá de eso, lo más impactante y emocionante de la visita fue adentrarse en sus entrañas. Bajo el suelo de entrada, a siete metros de profundidad se disponen tres calados paralelos, unidos entre sí por otros perpendiculares. Uno de ellos hace las veces de sala de elaboración (se llega a la base de los depósitos de cemento, comunicados con los lagares superiores, donde prosigue la elaboración del vino tras la fermentación. Aquí el acero inoxidable no llegó y dudo mucho que llegue alguna vez). El otro túnel corresponde a la sala de crianza, con barricas nuevas y usadas de roble americano y francés, y el tercero está preparado para la degustación y cata de vinos. Este espacio es una verdadera belleza. Bajo la tierra, todo el año se mantiene una temperatura de 16-17 grados, ideal para vinicultura. 



La elaboración es 100% artesanal y se hace con racimo entero, por lo que el proceso de fermentación es mediante maceración carbónica. Solo elaboran 36.000 kg de uva obtenidos de viñedos propios. Fundamentalmente tintos 90% Tempranillo y resto de Garnacha y Mazuelo.

Toda la uva se vuelca en los lagares y comienza la elaboración. El vino lágrima que se obtiene primero por presión de los racimos superiores se utiliza para el vino joven. Una vez obtenido este primer sangrado comienza el pisado de las uvas. Tres personas se encargan de pisarlas como a la vieja usanza (pero con botas) para obtener el segundo vino, que se llama de yema o corazón. Este es el que se utiliza para los vinos de crianza y semi crianza. Finalmente se realiza el prensado de la pasta con hollejos, pepitas y raspón restantes para obtener el caldo que va a destinarse al vino Reserva (solo dos mil botellas por año).

No vamos a aburrir con el resto del proceso de elaboración porque siguen los reglamentos de la DO Rioja, quienes se encargan de que se cumplan los criterios de calidad para llevar la etiqueta de la denominación.

Solo comentar que desde hace 7 años, para intentar competir con los gigantes que los rodean, como si de una cruzada se tratase, decidieron dar una vuelta de timón al proyecto y realizaron dos cambios drásticos…

…El primero fue quitar todos los vinos del mercado. Ni tiendas pequeñas ni grandes, ni distribuidores, ni comerciales… Si alguien quiere un vino de El Fabulista debe acercarse a la bodega a comprarlo (y de paso visitarla si no la conoce). El otro cambio fue en la estética de sus botellas. Ahora unas atrevidas, atractivas y realmente bonitas ilustraciones identifican a cada uno de los vinos que se elaboran. Por detrás cada botella lleva escrita en su contraetiqueta, en pequeño pero completamente, la fábula de Feliz Samaniego que ilustra el vino. 


Así tenemos El Fabulista Blanco con la fábula de El Pescador y el Pez, El Fabulista Joven con La Zorra y las Uvas, El Fabulista Ilustrado (semi crianza) con La Cierva y la Viña, El Fabulista Sabio (crianza) con Los 2 Amigos y el Oso y finalmente el Fábula (Reserva) con El León y el Ratón

Dicen por ahí que para poder leer la fábula que está detrás hay que beberse la botella entera. Pero parece ser que debe hacerlo una misma persona sino el truco no tiene efecto. Algún día lo comprobaremos.

La visita terminó con la cata de dos vinos. El joven y el semi crianza. Ambos nos gustaron mucho. El primero era pura fruta roja, con mucha frescura y taninos algo rústicos aún pero muy goloso y fácil de beber. El segundo mostraba más complejidad con la vainilla y canela del roble americano por delante pero con mucha fruta, frescura y potencial por detrás. Nos trajimos algunas botellas así que cuando los probemos les contamos… 



… Y, colorín colorado, así se nos fue la hora entre paredes medievales, buenos caldos y gente apasionada por contar lo que hace. Creemos que fue un hermoso cumpleaños, porque volvimos a los comienzos del blog, porque seguimos escribiendo a pesar de todo, porque nos siguen leyendo a pesar de todo y porque nos parece que no había mejor bodega que El Fabulista, ni mejor “bodega pueblo” que Laguardia para festejarlo.

Gracias a todos por estar y ser parte de este “viejo” blog.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salutes, Rumbovino.
6 años difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado

14 julio, 2016

OS MECOS, de Aristegui

Quién dijo que en la vida hay que buscar la perfección. De dónde sale ese criterio perfeccionista que nos obliga a que todo lo que hacemos no puede tener ningún fallo. Para mi forma de ver la vida, en las pequeñas imperfecciones, en la cara lavada y desprovista de maquillajes es donde se encuentra la verdadera esencia y la belleza de las cosas. Creo que eso es aplicable a todo en este mundo, y como tal también al vino. Quizá por eso sea que quiero compartir con ustedes la nueva propuesta de José Luis Aristegui que lleva por nombre Os Mecos, cuya etiqueta para mas INRI lleva el dibujo de un niño, a quien estoy seguro no le importan en lo más mínimo las simetrías y excelencias de los mayores.

En estos vinos, ambos de la cosecha 2015 y sin DO que los reconozca, Aristegui busca eso, a propósito. Etiquetas que expresen fielmente lo que produce una viña trabajada en natural, sin correcciones ni maquillajes. Vinos tradicionales de Valdeorras, y que ahora cuesta encontrar. Sin miedos ni remilgos, con aristas y sinceridad. 



El blanco OS MECOS HOLLEJOS procede de una sola parcela con suelo de pizarra. Godello puro fermentado con los hollejos en inox y un pase de unos 3 meses en barricas con sus lías.

De color amarillo pajizo intenso tirando el dorado, levemente turbio, glicérico con piernas fuertes, gordas que impactan. Nariz de entrada dominada por la manzana, al principio más verde y luego roja. Notas de miel, hollejos, cáscara de naranja escarchada y algún matiz tirando a la lima también. La boca es seca, sorprendentemente seco ya que muestra una acidez media-alta que hace salivar y pide más. También muestra manzana roja en todo su recorrido, acompañada de notas a pomelo rosado. Final con poder, largo y de punto amargo rico.

Diferente, arriesgado, blanco no blanco, para mi disfrutable y repetible sin ninguna duda.

El tinto OS MECOS RASPÓN también procede de una parcela específica con suelo de arcilla y canto rodado. Allí había Garnacha Tintorera, Mencia, Brancellao, Gran Negro y alguna otra. Elaboración tradicional con capas de raspón y nada de paso por madera.

Color rojo picota con tintes morados de capa altísima. Muy glicérico, lágrimas gruesas que pigmentan la copa y retornan lentas, haraganas, al fondo de la copa. Nariz intensa, de entrada láctica, mantecosa… Luego aparecen notas a tinta, especias, balsámicos y mucha mineralidad. No encontré fruta por ninguna parte y eso me gustó. Boca de ataque poderoso, taninos rugosos, rústicos, secantes que agarran y no dejan, pero que prometen grandes cosas. Mismo perfil que en nariz, nada de fruta y mucho que recuerda a la tierra y el sol. Creo que en unos meses más de botella estará de vicio. Me gustó muchísimo, aunque acá no busquen sutilezas de ningún tipo. Hay fuerza y rusticidad sin cosméticos.

Parece que en el camino sinuoso y con mucho bache está el destino del Edén. Quién sabe si en todo este tiempo nos veníamos equivocando.

Buena vida y buenos vinos amigos,

Salute. Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

07 julio, 2016

A EMOCION DOS VIÑOS imperdible

Y finalmente la tercera fue la vencida. La visita de unos amigos justo ese fin de semana en el año 2014 y una cirugía no programada en el 2015 nos impidieron asistir las dos veces anteriores que intentamos ir. Esta vez, sí, allí nos fuimos. A la VI edición de A Emoción dos Viños, un evento imperdible.

Lamentablemente algunos problemas de refacciones impidieron que este año se realice en su lugar de “culto” habitual, el Claustro de la maravillosa Catedral de Tui. Lugar donde se viene haciendo desde la primera jornada. No obstante esto no detuvo en lo más mínimo a los organizadores (Marina y Antonio) quienes se trasladaron con todo el petate al otro lado del Río Miño, a Portugal. A Valença Do Minho, solo unos minutos desde Tui. 

Armaron todo en la “Quinta de Santa Luzia”, una preciosa y vieja casona estilo arquitectónico tradicional portugués que tras bastante trabajo quedó niquelada para recibir a viñerones y aficionados al vino que quisieran pasarse por allí el fin de semana. A pleno y fantástico sol, por cierto.

Si bien fue nuestra primera visita, el tiempo que pasamos fue más que suficiente para entender de qué se trata A Emoción dos Viños. Muy simple, el asunto es pasar un rato agradable degustando buenos vinos, entre amigos y buena música. La fórmula perfecta, la conjunción exacta para disfrutar y olvidarse que la vida son dos días.

Allí estaban los que a nuestro entender reflejan la nueva España del vino. Enólogos y viticultores que aman la tierra sobre todo, que se arriesgan a romper los moldes y mostrar que hay vida más allá de los clásicos de siempre. Todos llevan “todo lo que tienen” y cuentan “todo lo que hacen”, así de fácil. Disfrutan compartiendo sus vinos y preguntando nuestra opinión sin preocuparse que seamos aficionados o empresarios… Sin contracturas ni los típicos postureos exagerados que hacen del vino y su mundo un tostón. Allí solo vimos, buen ambiente, risas constantes y abrazos por todas partes… Bastante diferente de lo que estábamos acostumbrados a ver en otros eventos de vino tanto aquí como en Argentina.

Lo cierto es que nos esmeramos bastante en probar cosas… Había tanto (sobre 80 bodegas expusieron, creo recordar) que uno no daba con todo. Igualmente pusimos empuje y barrimos bastante, aunque nos quedaron muchísimas cosas en el tintero.

Hace tiempo que ya no vamos a los eventos de vino a tomar apuntes y escribir notas interminables sobre todo lo que degustamos. Nos aburrimos mucho de eso… Así que simplemente ahora nos limitamos a mencionar algunas etiquetas que recordamos mejor, que nos sorprendieron o gustaron más que otras. El listado que continúa va por orden de aparición mental y no por gusto.

En primera persona del singular...,

El inicial que me viene a la cabeza es el tinto que elabora Bernardo Estevez. El MAI 2015. Es una etiqueta tan escasa y difícil de conseguir (hacía mucho tiempo que la estaba buscando) que seguro es la joya más preciada que encontré en A Emoción. Aún está muy joven y le falta rato para salir, pero ya apunta maneras. Además me di el gustazo de probar las nuevas añadas de los ISSUE siempre conmovedores.

Un placer el repaso que nos dimos por los vinos naturales que seleccionan y comercializan los chicos de Vinos Auténticos. Recuerdo que me atrapó la frescura de un blanco de Córdoba producido por con la uva autóctona MONTEPILAS, un Chardonnay de la Borgoña, de Alexandre Jouveaux, que me mostró cómo es un chardo en serio y sin maquillajes, otro de los que me viene a la mente es un corte de Cabernet Fran y Cabernet Sauvignon del Valle del Loira elaborado por Jean Christophe Garnier que era tanto en nariz como en boca un asado de pimiento morrón, y también recuerdo un Burdeos (AUTREMENT 2011) increíble. 



A ladito de ellos estaba la gente de Barranco Oscuro. Otra bodega hacedora de vinos naturales localizada entre los viñedos más altos de la península y que hace rato estoy siguiendo. Quería probar su Pinot Noir. No lo habían llevado, pero sí llevaron su SALMÓNIDO A CONTRACORRIENTE, un rosado de Pintot con 15 graditos que me pareció una auténtica maravilla. Como su nombre lo indica, un rosado totalmente a contracorriente.

Otra gratísima sorpresa fue la nueva creación de Pilar Higueros que se llama A PITA TRASTE 2015 elaborado en Biodinámica con un gran porcentaje de uvas Biognier que hasta el año pasado era un vino que quedaba en casa para la familia. Un gran acierto decidir comercializarlo. Si no recuerdo mal, solo son 300 botellas.

Siguiendo el camino de los vinos desnudos no puedo dejar de nombrar el Godello naranja 2015 de LA PERDIDA, maceración larga con hollejos y puro jugo de uva que impacta con aromas y sabores. Cada añada deja el listón más alto Nacho con sus vinos.

Otro proyecto que me interesa mucho y que va por esta misma línea de poner la tierra delante de todo es el de Laura Lorenzo y su DATERRA VITICULTORES. Haciendo vinos a columpio entre el Valle de Bibei y Manzaneda, tintos y blancos fuera de DO que me gustaría repasar con calma, pero que todos los que probé tienen ese punto especial y diferenciado que los destaca claramente del resto. Veo un futuro inmenso aquí.

Aunque llegamos el sábado a última hora y muchas cosechas más viejas se habían acabado, siempre es un verdadero placer probar los FINCA MEIXEMAN, CAPELIÑOS Y POMBEIRAS de Adega GUÍMARO, quizá los Ribeira Sacra más complejos y ricos de toda la DO.

Solo por mencionar un nombre, pero no dejo ni uno solo fuera, destaco el TINTA AMARELA de ENVINATE que tiene una frescura y vivacidad exquisita. Grandes cosas hacen estos chicos. Tengo que seguirlos más de cerca.

Ya que andamos de paso por las Islas Canarias me acuerdo del Negramol de LLANOS NEGROS que es fiel a su terruño volcánico y de perfil claramente atlántico. Me gustó mucho este vino y no lo conocía.

Iago Leiro, además de demostrar ser un gran comercial, de los que lo hacen con pasión, lleva una muy buena selección de vinos. Muchos me gustaron de los que probé, pero destaco el CUCÚ 2014 (creo que era esa añada) del BARCO DEL CORNETA. Un Verdejo de gran RPC y que me pareció bastante diferente a otros que he probado.

Ya con el día casi terminado, saliendo de regreso al hotel, en la puerta me encontré con un “paisano Argentino” como yo (lo reconocí por el acento, obviamente), que andaba con una botella en la mano de un vino que elabora Ismael Gozalo y él (Mauro Bergesio) se encarga de mimar las uvas y darlo a conocer por cuanta feria se cruza en su camino mientras ofrece sus otras actividades ligadas al vino. RUFIAN elaborado 100% con uva Rufete de la Sierra de Francia. Frescura y mineralidad con solo 12,5% de alcohol. Para cerrar un día de lujo.

Como siempre pasa en estos casos, repasando lo andado caemos en la cuenta que nos ha quedado mucho por probar, y que vamos a tener que hacer el esfuerzo de volver el próximo año. Por suerte seguirán estando dos amantes del vino como son Marina y Antonio, a quienes lamentablemente no conozco personalmente, y que estoy seguro que nuevamente con mucho esfuerzo y pasión se cargarán al hombro otra Emoción do Viños y nos permitirán seguir disfrutando y pasando otro fin de semana fantástico como este año. 
Gracias por todo. 





Buena vida y buenos vinos. 

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado



26 junio, 2016

Lomba dos Ares, The Cup and Rings y Lavia, todo mezclado

Luego de Argentina llegó la calma. El blog que estuvo muy activo durante mi estancia en el cono sur de américa lleva un tiempo parado, casi dormido diría. No busco excusas, la vuelta a Galicia fue compleja y el trabajo es el que manda. Cada vez más me convenzo que un blog, de lo que sea, no es para cualquiera. Al menos si lo que se busca es continuidad, originalidad y sobre todo independencia.

No obstante estoy de regreso al ruedo, Rumbovino estuvo en stand by pero sus creadores no. Y como tal no paramos de probar cosas nuevas e interesantes. Volvemos a lo de siempre. El tiempo para redactar… Pero hoy nos hicimos un rato - mientras esperamos lo que nos deparan las segundas elecciones en 6 meses y tras el bendito Brexit que parece traernos a todos con los pelos de punta- y les contamos algunas cositas que estuvimos probando estos días y nos gustaron mucho.

El primero viene de la DO Monterrei (Galicia) y lo trae de su mano Norrel Robertson “El Escocés Volante”. THE CUP AND RINGS Godello 2013. Blanco elaborado a partir de uvas obtenidas en una viña con diferentes tipos de suelo en la zona de Vilardevós, que tras su fermentación es sometido a una crianza de 18 meses sobre sus propias lías.




El resultado es un vino con una intensidad aromática exquisita, que va por el lado de los melocotones blancos, el melón y notas muy marcadas a miel. En boca tiene cierta grasitud que le entrega volumen y sedosidad en su paso por el paladar. Sabores maduros acompañados por mucha frescura que sostiene el trago hasta el final con el típico amargor de la cepa. 
Cada día me gusta más la Godello. Es un camaleón que cambia de expresión con cada nueva cuna, pero todos sus resultados son extraordinarios. En este caso Norrel nos ofrece una versión de Godello diferente, con un precio recomendado que ronda los 15 € y a mi entender está muy acorde a lo que ofrece el vino. 


Pasamos a un tinto y seguimos en Galicia. Ya sabe el lector de este blog que soy un enamorado de los vinos de la Ribeira Sacra, así que en esta selección no podía faltar uno de esta DO.

Este tinto proviene de un proyecto bastante nuevo (Fedellos Do Couto) y el vino se llama LOMBA DOS ARES  2013. Había leído sobre el proyecto y sus productos hace un tiempo atrás y me pareció muy interesante así que compré un par de botellas. Esta etiqueta está elaborada con cepas de Mencía, Merenzao, Caiño y Mouratón de unos 70 años de edad mezcladas en una viña ubicada en una colina llamada Ares en la Zona del Valle del Bibei, de cultivo orgánico y mínima intervención. Crianza en maderas usadas y elaboración a la vieja usanza. No hace falta más para hacer grandes vinos.




Capa media, color rojo picota con tintes rubíes. Nariz pura, limpia, impecable. Al principio herbáceos, luego frutos negros, frescos, pequeños y un festival de balsámicos que entregan frescura y vivacidad. En boca es igual a la nariz. Paso ligero pero complejo, fresco, vivo, tenso y con mucho sabor

Un tinto sensacional que ronda los 17,5 € que pagaría una y mil veces más. Hace un tiempo atrás destapé su hermano menor, un Mencía de nombre Cortezada, de menor precio (13 €) pero de igual calidad. Si pueden encontrarlos, no los dejen escapar.



Por último nos vamos a una DO que ni sabía que existía. Viene del sur, del calor, de Murcia. DO Bullas. LAVIA Viñedos de Altura 2010. Corte de uvas Monastrell (70%) y Syrah. La uva Monastrell procede de viñedos de unos 40 años sobre suelos profundos de base caliza con canto rodado y grava de aluviones. La Syrah de unos 14 años nace en viñedos sobre suelos de base caliza, muy poco profundo (30 < 60cm) de reciente degradación. Se someten a una crianza de 12 meses en roble francés, 40% en barricas de 500 litros y el 60% en cuba de madera. El cultivo es totalmente ecológico



Sorpresón me llevé con este tinto. Esperaba potencia y mucho calor. Me encontré con un vino de una elegancia poco habitual en estos caldos venidos del sur. Color rojo picota con ribetes azulados, brillante, limpio y de piernas gruesas. Nariz a frutos rojos tipo la cereza y la ciruela madura pero no pasada sino en su punto de madurez. Notas especiadas (pimienta blanca), algo de maderas y balsámicos. La boca es elegante, con taninos pulidos y sabrosos. Muy buena acidez (no la esperaba) que acompaña su ataque intenso. Mucha fruta en todo su recorrido custodiada por un roble apenas perceptible, con cierto picor y final largo y elegante. 

Este vino fue un regalo de un amigo así que no le pregunté cuánto lo había pagado. Para hacer la nota busqué en la web y el recomendado ronda los 10 €. Su RPC es excelente.

Bueno, por hoy lo dejamos aquí. A ver que se cuece en los resultados a boca de urna... No obstante no se amarguen por los resultados. Descorchen un buen vino y disfruten.

Buena vida y buenos vinos.

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

10 junio, 2016

2 Km, GSM y una nueva Argentina que se está viniendo

Escribí esta nota en plena operación regreso a España: Me estoy despidiendo de Argentina. Con los preparativos del regreso y demás historias, el tiempo se hace corto para atender el blog como me gustaría. No obstante no quiero dejar de comentar las últimas etiquetas que estuve probando. Además aprovecho a hacer algunos comentarios generales de este viaje como una forma de reconciliarme con los vinos argentos luego de la experiencia del año anterior, donde me quedé un poco decepcionado con la elevada dulzura de lo que había probado.

Este año me voy con una sensación diferente, parece que la cosa está cambiando, hay muchas más opciones de “vinos diferentes” a la hora de seleccionar y sabiendo buscar en una vinoteca o con un buen asesor se pueden encontrar productos muy interesantes, que muestran un perfil de vinos argentinos más auténticos, menos intervencionistas y con más terruño que bodega.

Otra cosa que pude constatar y me gustó mucho es el aumento sustancial de la presencia de Cabernet Franc ya sea formando parte de cortes, o como en varietal puro. Todo lo que probé de este cepaje me hace pensar que de seguir así, en no mucho tiempo va a empezar a hacer un poco de sombra a algunos históricos. Aporta frescura y tensión, dos cosas que por lo general cuesta encontrar en nuestros caldos. 


También veo que algunas bodegas se animan a vinificar y poner en grande el nombre de cepas no tradicionales en otros tiempos poco valoradas, como por ejemplo el caso de Ver Sacrum donde la Garnacha y la Monastrell toman el protagonismo directamente en solitario. Eso me gusta porque habla de animarse a tomar algunos riesgos y a romper ciertas reglas no escritas, donde parecía ser que el que no hacía malbec no podría tener éxito. Espero que sigan multiplicándose.

Por el lado B del asunto creo, como hablaba el otro día con Francisco (Logia Petit Verdot) en una cata en Buenos Aires, que todo ese cambio, ese giro en el rumbo del vino argentino, necesita de un público preparado para aceptarlo. Ese es otro trabajo que queda por delante a comunicadores y educadores del vino, porque hasta el momento el consumidor general sigue prefiriendo las versiones edulcoradas y maderizadas de años atrás. No obstante, no hay que apresurarse ni asustarse, de a poco, todo llega. Y en el momento en que Argentina siga mostrando más terruño y menos recetas, como parece que está queriendo a ser ahora, creo que vamos a ser tomados mucho más en serio aún como país referente en el mapa vitivinícola mundial.

LOS VINOS

Según pude saber, 2 km de largo tiene la finca donde se eligen las manchas de suelo calcáreo que dan origen a las uvas de este tinto del paraje de Altamira. De Finca Beth salen muchas de las uvas que van a parar a vinos de las grandes marcas, pero decidieron que no siempre la cosa iba a ser así y nació el proyecto del vino propio. Para eso contactaron con Juampi Michelini para comandar la vinificación de este corte Malbec-Franc, que es uno de los mejores que probé este viaje, sino el mejor. Datos tomados de la nota de Nicolás Orsini (gracias Nico). 



Rojo intenso, con reflejos violetas, brillante, limpio, glicérico. Nariz de talco, cenizas, tiza, pimienta negra y un leve balsámico de fondo. Boca con nervio, fresco, muy mineral, taninos casi redondos, festival de notas balsámicas (mentol sobre todo, para mi) en el final, largo y exquisito. Ni dulzores, ni maderas tapando la voz de la uva, solo el fiel reflejo de una tierra que se expresa en vino. 

Su precio creo que ronda los $360 (20 € aprox.) y para mí vale cada peso.



De un proyecto de Eduardo Soler, con uvas provenientes de fincas ubicadas en Barrancas – Maipú y algo en Bajo Lunlunta (Mendoza), pude probar su vino de corte poco tradicional, compuesto por 50% Garnacha, y el otro 50% dividido en partes iguales de Syrah y Monastrell.

Se fermentan por separado (el syrah en barricas de roble de 500 lts. y Garnacha y Monastrell cofermentadas en huevos de cemento) y luego tienen un paso de 8 meses por huevos y barricas de 4to uso. Partida limitada a 3.200 botellas. Gracias a Diego de Argentina y sus vinos porque de su nota robé sin permiso los datos que cito en esta entrada. 



Color rojo rubí de capa media baja, luminoso, brillante y de largas piernas. Nariz con ataque de frutas, rojas, pequeñas, frescas. Al comienzo acompaña algún láctico con notas de leche, luego solo queda fruta y flores. Boca fresca, vertical, de taninos pulidos, ligero paso por el paladar pero con mucho sabor. En el final, solo en el final del trago aparece una nota más “tradicional” madura a especias y fruta roja (podría ser el Syrah, entiendo). 

Sin lugar a dudas una apuesta fuerte y sumamente interesante para que ningún vinófilo deje pasar. Su precio es de $300 (19 € aprox.) y aunque acá se arriesga más porque puede que no a todo el mundo le guste, en lo personal me encantó. Y me quedé con ganas de probar los varietales puros.

Brotes nuevos a la vista. La Argentina que se está viniendo… A no perderla de vista.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable.

03 junio, 2016

Zorro y Arena Pinot Noir 2013

No hace mucho tiempo leí una nota de Fabián Mitidieri (acá)en la que hablaba de un Pinot Noir patagónico que me llamó mucho la atención, tanto por sus comentarios como por su nombre y etiqueta. Zorro y Arena 2013, de Senillosa, Neuquén, de la bodega Fincas del Limay.

Como ya lo sabrán hace unos días atrás pedí a Musu que me arme una selección de vinos, a su elección, en base a unas líneas relacionadas con el estilo que prefiero beber actualmente. Uno de los primeros que me sugirió fue, casualmente, este Zorro y Arena. Fue el primero que descorché de aquella tanda y la botella casi voló de una sentada. 




Color rojo teja de capa media-baja, brillante y muy glicérico. En nariz es espectacular, con mucha fruta roja tipo cerezas, puntas a caramelo de leche (no pasa por madera) y un fondo muy presente que no sabría definir muy bien pero que Fabián citó como salvaje. Podría ser, pero a mí me recordó más a monte bajo, mixturado con notas terrosas y piedras. En cualquier caso lo hace muy atractivo. La boca es sumamente sedosa, los taninos están redondos y pasa por boca con mucha intensidad (nada de dulzores por ningún lado) y una frescura que lo equilibra y hace fácil de beber y muy sabroso.

Me gustó muchísimo, para repetir y esperar un tiempo y valorar como sigue. Su precio fue de $170 (sobre los 11 €) y la RPC muy buena.

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

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30 mayo, 2016

REFRAN, Cabernet Franc 2013

Otro de los vinos que me recomendó Musu durante esta estancia en Argentina fue este Cabernet Franc del proyecto personal de Cristian Morelli (enólogo mano derecha de Juampi Michelini en Zorzal). Por lo que leí, hace muy poquito que se lanzó en solitario con algunos vinos propios, pero lo cierto es que si el potencial de este chico lo marca este vino, tiene un futuro muy promisorio.

De uvas del paraje de Altamira, en el Valle de Uco (Mendoza, Argentina) proviene la fruta de este tinto de autor. Crianza de 14 meses en barricas de tercer y cuarto uso (como debe ser) y una producción limitada a 1200 botellas. 




El resultado es un Cabernet Franc sumamente elegante en todas sus facetas. Desde la vista se muestra con un rojo rubí con tonos azules tenues de capa media y buena lágrima. En nariz es tímido, sutil, perfumado. En un principio manda la fruta negra fresca, pero luego toman protagonismo los balsámicos (eucaliptus, mentas, hierbabuena) bien acompañados por suaves notas de maderas usadas. En boca sigue igual. Redondísimo, elegante paso por boca, muy fresco, sobre todo notas mentoladas con fondo de frutas negras y puntas minerales. Ligero, sabroso y de interesante complejidad… Lo mejor para valorarlo es que la botella voló sin darme cuenta. 

Redondeando… es un tinto que todos los amantes del vino deberían probar. Los amantes del vino de viña, no de bodega. Aclaro por las dudas.

Su precio es de unos $235 (14,5 €) y los pagaría una y mil veces más. Yo le hubiese puesto de nombre REFRANC porque es más que un Franc… 

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino

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26 mayo, 2016

Zorzal Terroir Único, clásicos fieles al terruño.

Les sigo contando algo sobre los vinos que estuve probando esta temporada en Argentina y me han gustado.

Esta vez voy con dos etiquetas porque son hermanas. Dos vinos que son hermanos en todo menos en el cepaje, pero por lo demás comparten genotipo y fenotipo. Yo creo que a estas alturas de las circunstancias nadie se va a ofender ni criticar si hablo de estos vinos utilizando el adjetivo de “clásicos” en el sentido de lo que significan en la nueva era del vino en Argentina y el mundo. Los considero así porque los vinos de Juampi Michelini (y compañía) fueron modernos cuando no estaban de moda. Quizá, junto a unos poco más, de los primeros en atreverse a dar la cara, a mostrar el terruño y dejar de lado el maquillaje, y a ir contra las modas del momento. Se atrevieron a transitar un camino complicado en tiempos donde la fórmula para tener éxito era sencilla. Solo hacía falta mucha madera, concentración y alcohol…Los aplausos llegaban solos. Los Terroir Único son vinos que desde la primera botella que probé me encantaron (fue un malbec 2010 si mal no recuerdo, y no se llamaban así tampoco). 

Sin mucha vuelta seguían una línea marcada por la expresión de la uva sobre la madera, vinos ligeros, vibrantes, minerales (en aquel momento, que yo recuerde, no se hablaba mucho de la mineralidad), sencillamente complejos.

Desde su Gualtallary, sobre los 1300 msnm, de viñedos aún jóvenes, dispuestos en pendientes, sometidos a clima de montaña y sobre suelos calcáreos, nacen las uvas de estos vinos que no necesitan nada más que fermentar con sus levaduras para transformarse en la fiel expresión de este particular terruño.





Rojo picota, ribetes violáceos, capa media, glicérico. Nariz de perfil vegetal principalmente, acompañadas de flores, fruta roja y notas minerales. En boca es frutal y mineral por partes iguales, de gran frescura (acidez media-alta) y buen volumen. De esos vinos para beber por litros, pero que en cada trago ofrecen más y más, totalmente alejado de la simpleza de los vinos planos. Malbec de altura que no defrauda y es puro vicio por poco dinero. Su precio ronda los $125 (sobre los 8 €). Gran RPC.




Rojo rubí, capa media y buena lágrima. Nariz alejada de todo lo tradicional. Acá noté mucho más la tierra calcárea. Mineral, tiza, piedras y en el fondo aparece la fruta, apenas tímida, elegante. En boca es suave, vertical, vibrante, muy similar a su perfil aromático y de acidez media-alta. Un pinotazo para no dejar de beber… Su precio, similar al anterior y mi opinión es la misma.

Para ambos casos, abstenerse los amantes de los vinos cargados y edulcorados. Los Michelini van por otro lado… Pero cada vez, desde mi humilde opinión, mejor.

Insisto… estos vinos, en esta línea, para mí ya son clásicos!

Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo moderado y responsable

21 mayo, 2016

COSTA Y PAMPA Pinot Noir 2014

A este tinto le venía siguiendo la pista desde lejos con los comentarios de José de MDQ. Sabía que era de escasa producción y por ende difícil de conseguir. Sorpresa mayúscula me llevé cuando de casualidad en una vinoteca nueva de Venado Tuerto topé con él. Ni lo dudé un segundo… Además lo pagué $135, ahora lo vi en mercado libre a $240 (ni tanto, ni tan poco).

Había varias cosas que me interesaban de este vino elaborado por Trapiche. La cepa antes que nada, su nuevo terruño (La costa Atlántica en Argentina, Chapadmalal, cerquita de Mardel, novedosa en todo concepto por su clima más frío y lluvioso que me recuerda a Galicia), su cultivo en secano, su graduación alcohólica baja (solo 12 graditos), los suelos con tosca calcárea del terruño, y la imaginación de un perfil de vino fresco que cada día me gusta más. No me decepcionó en absoluto…. Es tal como lo imaginé. 





Estilo afrancesado, color rojo teja de capa muy baja, fresco, ligero, mucha mineralidad y notas terrosas tanto en boca como en nariz, algo de tiza, monte bajo y fruta roja fina… Sedoso, filoso, taninos suaves y textura aterciopelada…. Con presencia de madera, pero discreta aportando complejidad y algo, muy poco, de estructura. Diferente a casi todo lo que he probado en Argentina. 

No es un vino para todos los paladares, lo aclaro, pero a mí me pareció excepcional! Quisiera probar los blancos…

Buena vida y buenos vinos,

Salutes, Rumbovino.

Difundiendo la cultura del vino y en favor del consumo responsable y moderado.

19 mayo, 2016

PRIMOGÉNITO, Pinot Noir 2013. Estilo Neuquén, patagonia, Argentina


Llevo ya más de 20 días por Argentina y voy a estar un tiempito más aún…. Así que durante los días que han pasado he estado probando algunos vinos que a diferencia de la experiencia de mi viaje anterior donde noté una sensación de excesivo dulzor en el general de los vinos que probé, y que no me había gustado demasiado, en esta ocasión me están dejando muchas mejores impresiones (quizá tenga que ver con que esta vez elegí mejor, podría ser también). 

Además de hacer trámites (interminables por cierto) e intentar trabajar un poco, necesito invertir tiempo en algo que me entretenga, así que voy a ir dejando dos o tres notas a la semana en el blog con lo que llevo probado y más me ha gustado. Ya llevo varias notas escritas de vinos que probé y tengo algunas cuantas cosas interesantes más que tengo que catar y espero postear antes de regresar a la madre patria.

Arranco por orden cronológico. Por motivos que ya muchos conocerán, ni bien llegamos viajamos tres días a la Patagonia y de aquel viaje además de tristeza volvimos con tres vinos en la valija. El primero que cayó fue este Pinot de Bodega Patritti (San Patricio del Chañar, Neuquén). Aclaro que me confieso un enamorado de esta uva y lamento que haya tan pocos vinos de este cepaje en España.

Entre otras cosas, la contraetiqueta hace referencia a la adaptación de la uva a al ventoso terruño patagónico y cómo se protege aumentando el grosor de su piel, lo que se traduce en un vino con más complejidad, estructura, sanidad y color.




Sin dudas este concepto se traslada directamente al producto porque el resultado es un Pinot de capa alta, alejado de los colores tejas o tenues rubíes tradicionales, y buena lágrima. En nariz al principio dominan los lácticos de su crianza larga en maderas, pero acompañada de una buena carga de fruta roja fina. Con el aire aparecen notas florales y dejos minerales. La boca es poderosa, trago sabroso, con buen volumen y de taninos sedosos. Buena complejidad entre fruta y madera, equilibrada por una acidez bien presente y sostenida

Si bien no es un Pinot Noir al uso en el sentido estricto de lo que uno está espera de esta uva (aunque son varios los pinotes de este estilo en Argentina), tengo que reconocer que me gustó. Al otro día tomé el cuartito que me quedaba y estaba aún mejor. Su precio fue de $178 (casi 11€) y creo que está bien acorde a lo que ofrece. Ojo, está lejísimo del estilo Bourgogne. No busquen eso en este vino. Es un estilo Neuquén!



Buena vida y buenos vinos,

Salute, Rumbovino.

En favor del consumo responsable y moderado

11 mayo, 2016

Por Argentina… Se te extraña.

Esta vez el destino quiso que mi regreso a Argentina no sea con el sabor dulce y la alegría con la que he venido en otros viajes. En ocasiones la vida se empeña en que entendamos que solo estamos de paso por el mundo, y tenemos que hacer lo imposible por disfrutar cada día y de cada cosa que hacemos. Creo que mi viejo lo intentó y hasta estoy casi seguro que lo logró. Pero se cansó de pelear. Todos tenemos derecho a cansarnos y a abandonar alguna vez.

No hace mucho tiempo atrás escribí una nota en la que contaba que últimamente en mis viajes a Argentina ya casi no compartía vinos con mi viejo. Él decía que le hacían temblar las piernas y que por eso prefería no tomarlos. Yo, a pesar de cuestionarle innumerable cantidad de veces ese argumento, respetaba su decisión. Así y todo era nuestro compañero de cata en cada botella descorchada, porque ningún aroma escapaba a su nariz, juzgaba las notas que expresaba el vino y sentenciaba cuál le gustaba más y cuál menos… Era su forma de disfrutarlo con nosotros, un juego en el que cada uno tenía claro qué papel jugaba. Y era divertido para todos.

No obstante, en mi último viaje a Argentina anterior a estas líneas, una de las tantas noches de liturgia enofílica destapé una botella de un vino blanco (hacía rato que no probaba esa etiqueta). Su actitud fue la de siempre…meter nariz y juzgar. Pero aquella noche fue diferente a otras, la recuerdo como si fuese hoy, porque luego de olfatear el vino, la copa siguió su camino ascendente y el líquido amarillo verdoso y limpio acabó en su garganta. Luego juzgó. Qué rico está este vino che! Y fueron varias las veces en que mi viejo repitió la maniobra aquella noche… Quizá fue su suavidad en boca, ese tenue dulzor acompañado por una línea de frescura que lo hacía fácil de beber y disfrutar. Quizá fueron los exquisitos aromas a frutas blancas y lagar que desprendía… Vaya a saber qué fue lo que le cautivó tanto (seguramente el conjunto) pero recuerdo que el CASONA LÓPEZ Semillón 2013 fue el último vino que disfrutó mi viejo y que yo pude compartir y disfrutar con él. 





Desde hoy te recordaré cada año con una copa de este vino a tu salud querido viejo. 
Cuánto se te extraña!


Salutes, Rumbovino.